SUSANA DÍAZ Y CATALUÑA

Andalucía en el diecisiete

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El PSC aún no ha confirmado la presencia de Susana Díaz en la crucial campaña de las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña, cuyo calendario y agenda podría cerrarse mañana. A día de ayer no había ninguna invitación, confirmaron fuentes del PSOE andaluz. Las mismas que restan importancia a que a la presidenta de Andalucía, la principal comunidad donde gobiernan los socialistas, no tenga cabida en ningún acto de la campaña en un territorio con más de un millón de personas de procedencia del sur. «Decidan lo que decidan, nos va a parecer bien», sostienen en Andalucía. Se trata de un gesto de resignación más que de otra cosa. Susana Díaz ha participado en otras campañas catalanas a petición del propio PSC que ahora se lo está pensando.

El PSOE andaluz ha ofrecido su colaboración al PSC para lo que quiera, se ha puesto a su disposición incluso para enviar cartas a los andaluces que viven en Cataluña, sobre todo los del cinturón industrial de Barcelona en el que el PSC tuvo su granero de votos y ahora muchos se han ido al de Ciudadanos, partido que respalda al Gobierno de Díaz en Andalucía. Ha habido conversaciones del PSOE-A con Miquel Iceta y Salvador Illa, secretario de Organización del PSC. Este partido mide con mucho cuidado una campaña crucial. «Quieren que sea muy catalana», dice un consejero de la Junta justificando que no se invite esta vez a Díaz. Otras fuentes del PSOE andaluz entienden que sea así, incluso que se prime la presencia de Josep Borrell, cuyos discursos en contra del secesionismo en plena crisis tras el referéndum han gustado mucho a los socialistas andaluces.

Puede que haya resignación, pero también resquemor. Muchos de los contras de la presencia de Díaz no se sostienen. Entre ellos el que se le tache de demasiado españolista o derechosa dentro del PSOE, cuando el PSC trata de ofrecer un catalanismo moderado de la mano de Unió, antiguo socio de Convergencia-PdCat. La posición política de la presidenta andaluza hoy es la misma que la de 2015, cuando compartió mitin con Miquel Iceta y la desaparecida Carme Chacón. Una posición dejada clara en su viaje a Cataluña en febrero de 2014, cuando incluso fue recibida por Artur Mas. Entonces recalcó su defensa de la unidad de España, su posición radical en contra del derecho a decidir y su advertencia de que un encaje de Cataluña en un nuevo modelo autonómico que atienda sus peculiaridades no debe implicar una financiación ventajosa para este territorio respecto de otros. Hoy sigue diciendo lo mismo y hay un electorado en Cataluña que piensa igual y se le ha escapado al PSC para largarse a C's.

El PSC sopesa dejar fuera de la campaña catalana a la presidenta andaluza

Tampoco hacer creer que Díaz resta votos por haber sido firme defensora de la aplicación del 155 (aunque se cuidó mucho en no pronunciarse abiertamente sobre ello) se justifica una vez que Pedro Sánchez fue quien avaló al Gobierno del PP en esta actuación. Más bien lo que parece pesar en la indecisión del PSC es su mala imagen tras la pelea por el control del PSOE con Sánchez. Esta tensión también existía cuando hizo campaña en 2015 en Cataluña y la simpatía de Iceta por Sánchez ya era sabida. Pero muchas cosas sucedieron desde entonces en el PSOE, ya conocidas, con una consecuencia: En las primarias que ganó Sánchez contra pronóstico, este logró un 80% de los votos de la militancia catalana y Díaz solo un 8%.

Pero también han pasado muchas cosas desde las primarias de mayo en Cataluña, con la grandísima crisis a la que los separatistas han abocado a esta comunidad con su declaración unilateral de independencia. Fue Díaz quien obligó al PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba a tomar conciencia de esta deriva en otoño de 2013 cuando Pere Navarro, entonces secretario general del PSC, tonteaba con el derecho a decidir. Díaz cae antipática en Cataluña y parte de Despeñaperros para arriba desde su fracaso en las primarias. Eso es innegable, pero esta imagen no le quita la razón que siempre tuvo sobre el papel del PSOE en la cohesión territorial de España.

Esto se ha visto en las decisiones ahora de Sánchez sobre Cataluña y en que incluso este ya también coincida con ella sobre cómo afrontar el espinoso debate sobre la financiación autonómica. Esta cuestión sí que es relevante para Andalucía y no que su presidenta haga o no campaña en Cataluña. Una ausencia, si se confirma, que Díaz masticará como algo amargo, sobre todo al ver cómo otros líderes andaluces sí irán.

Pero Díaz no se juega nada el 21 de diciembre y sí a partir de ese día, cuando el Gobierno de Rajoy empiece a diseñar el futuro modelo de financiación autonómica. Andalucía es clave en ese debate, tanto conceptualmente como cuantitativamente, sostienen expertos. Susana Díaz tiene la llave del equilibrio y la equidad territorial de España. Rajoy lo sabe, Sánchez lo debe saber.

Ahora Díaz debe prepararse para gestionar esa responsabilidad. En este aspecto es positivo que haya conseguido que todos los partidos andaluces interioricen que Andalucía está mal financiada. (También otras comunidades, como Cataluña, por ejemplo). La unidad en Andalucía es crucial para convencer al resto del país. Esa es la foto que debe perseguir Susana Díaz.

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