Suflé de naranja

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El ascenso de Ciudadanos en Andalucía era algo que se veía venir en las encuestas. Los mismos PP y PSOE que hacen sus consultas propias lo habían reconocido hace meses. Ya está aquí. Un estudio demoscópico tiene el valor que tiene, casi ninguno. Muchas veces han fallado ante elecciones decisivas. En las autonómicas de marzo de 2012, sin ir más lejos. Arenas tenía preparada aquella noche en el balcón de la calle San Fernando, donde está la sede regional del PP andaluz, una gran pancarta con el rótulo de un mensaje rotundo: «Gracias, Andalucía». La dejó enrollada y el mensaje fue otro: «Hasta aquí hemos llegado». El eterno aspirante ganó las elecciones, sí, pero no pudo gobernar porque PSOE-IU, el bloque entonces de la izquierda andaluza, sumaba mayoría absoluta. Su victoria fue insuficiente, dijeron titulares benévolos.

Juanma Moreno conoce esta historia. Sabe que no siempre las encuestas le han sido desfavorables al PP. Durante dos años vaticinaron un vuelco. Todo estaba preparado. En la Junta muchos asesores llevaban semanas recogiendo sus pertenencias. Pudo ser, pero no fue. Ahora Cs era su esperanza, el aliado para llegar a San Telmo a sabiendas de lo difícil que es llegar a los 55 escaños. Está en 33. Y resulta que puede pasarle como al confiado Al Mutamid, el rey poeta de Sevilla. De tanto pedir a los almohades de Marrakech que le echaran una mano contra los cristianos del norte, acabaron por echarle a él.

A Moreno ya se le venía notando en el semblante político desde hace días los malos augurios de las encuestas. Otra explicación no tiene que recordara su promesa de que solo estará ocho años como aspirante. Ocho sí, doce no, ha dicho. Arenas estuvo muchos más. No quiere ser otro Arenas. O sí: Igual está avanzando un «hasta aquí hemos llegado» con tiempo. Nadie le ha recordado lo de los ocho años, pero él nos ha refrescado la memoria. En realidad, a los de su partido, que no dejan de darle disgustos. Al menos ayer Paco de la Torre acertó con el ruido. Su anuncio de que repetirá como candidato desvió por un tiempo la atención de la amenaza naranja relegando a su partido a tercera fuerza en Andalucía.

Estoy de acuerdo con Moreno. A las encuestas no hay que darle demasiada importancia. Los mismos expertos en ellas ya avisan de que para considerar una tendencia el sorpaso de Cs al PP debe repetirse el susto más veces. No siempre cuando se mueve la silla es un terremoto. A veces es alguien taladrando la acera de tu calle. Un boquetillo. El PSOE sabe mucho de eso, de boquetes y de encuestas adversas a las que hay que darle la vuelta. Esa era la consigna en 2012.

Moreno prefiere apelar a la volatilidad de la política para confiar en que el ascenso de Ciudadanos se desinfle y en lugar de un tsunami de previsibles consecuencias se quede en un suflé de naranja.

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