Sostenibilidad turística: garantía de futuro

La sostenibilidad es una necesidad que tenemos que asumir como destino y la mejor herramienta para garantizar la convivencia entre vecinos y turistas y para alejar la denominada 'turismofobia'

El turismo está considerado en la actualidad como uno de los sectores punteros a nivel mundial y como motor de prosperidad para multitud de regiones y territorios. Desde un punto de vista cualitativo, es un importante factor de intercambio cultural entre residentes y visitantes, de cohesión social, de empoderamiento local y de fomento de la tolerancia y la paz entre los pueblos.

Sin embargo, como uno de los principales sectores generadores de riqueza a nivel global, ejerce presión sobre los recursos naturales, el territorio y la población local, lo que plantea la necesidad de que el modelo de crecimiento para los próximos años sea viable desde un punto de vista económico y medioambientalmente asumible, pero, sobre todo, equitativo desde una perspectiva ética y social a largo plazo. Esta es, precisamente, la reflexión que nos propone hoy el Día Mundial del Turismo bajo el lema de 'El turismo sostenible como instrumento de desarrollo'.

Este planteamiento, que tiene que asumirse como una garantía de cara al futuro, se produce en una coyuntura como la actual en la que la evolución y los cambios que afectan al sector han modificado los pilares que habitualmente han condicionado su competitividad. En este sentido, pocas actividades se han visto sometidas a un proceso de reconversión tan veloz y tan profundo como el turismo, que en el último lustro se ha transformado más que en las últimas cinco décadas.

Entre los factores que explican esta evolución se encuentran la rápida permeabilidad a las innovaciones tecnológicas, el creciente nivel de exigencia y la variedad de perfiles de la demanda o el desarrollo de modelos novedosos de prestación de servicio. Todo ello ha dado lugar a una nueva realidad: el viajero es hoy el protagonista -el centro- de la actividad turística y desarrolla un modelo de consumo en el que, al igual que cuando se coloca frente al televisor, elige el qué, el cómo y el cuándo ante una oferta amplísima que no para de crecer ni de transformarse.

Andalucía es hoy en día un destino sólido y solvente que goza de un buen posicionamiento en los mercados nacional e internacional. Esto ha consolidado al sector turístico como uno de los principales motores económicos de la comunidad. Y es exactamente ahora, en un escenario de buenos resultados, cuando empieza a adquirir mayor valor la sostenibilidad en la gestión de los recursos, que radica en hallar un equilibrio entre los efectos que genera la presencia de viajeros, potenciando los positivos, y en aprovechar de forma equitativa las oportunidades de desarrollo que brinda el turismo.

La sostenibilidad es, por tanto, una necesidad que tenemos que asumir como destino y la mejor herramienta para garantizar la convivencia entre vecinos y turistas y para alejar la denominada 'turismofobia'. Nos encontramos en un momento clave y determinante en la percepción colectiva de la actividad turística que exige una respuesta a la altura que aúne el compromiso tanto de las instituciones públicas como del sector privado para que el turismo, lejos de ser una amenaza, se entienda como una oportunidad de desarrollo, crecimiento, igualdad y generación de riqueza. Una respuesta basada en la ordenación y gestión adecuada del espacio turístico, en el reparto óptimo de los flujos de viajeros en el tiempo y en el territorio, y en la innovación, la excelencia, la diferenciación, la imaginación y la conservación del medio ambiente, puestas al servicio del sector.

El reto exige además una visión global que ponga el foco de la gestión no solo en quienes nos visitan, sino en aquellos que los acogen y reciben, ese capital humano que forma parte tanto o más de esta industria que es el turismo.

Andalucía ha sido pionera en aplicar medidas orientadas a estos objetivos a través de los distintos programas autonómicos que se han venido desarrollando en los últimos años, que actúan sobre lo local desde una perspectiva global. El último escalón en el desarrollo de estas políticas ha sido la aprobación del nuevo Plan General de Turismo Sostenible de Andalucía Horizonte 2020, una iniciativa dotada con un presupuesto de 420 millones de euros para sus cinco años de vigencia y con la que aportamos al sector los instrumentos y recursos con los que adaptarse a los cambios del entorno, del mercado, de la competencia y de la tecnología.

Con este marco estratégico tenemos que liderar desde Andalucía los planteamientos de Naciones Unidas en su declaración de 2017 como Año Internacional de Turismo Sostenible para el Desarrollo, en los que marca como los cinco grandes compromisos de futuro para este sector el crecimiento económico inclusivo; el avance social, el empleo y la reducción de la pobreza; el uso eficiente de los recursos, la protección ambiental y el cambio climático; los valores culturales, la diversidad y el patrimonio; y la comprensión mutua, la paz y la seguridad.

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