Un solar llamado Benítez

VOLTAJE

El Campamento Benítez abre hoy sus puertas, si es que las tiene, envuelto en un portentoso cutrerío

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

El Campamento Benítez abre hoy sus puertas, si es que las tiene, envuelto en un portentoso cutrerío institucional. Este complejo militar venido arriba pero que mantiene toda la pinta de ser un solar se abrirá a medio gas, sin su restaurante, sin un quiosco, sin servicios, sin una miserable fuente de agua potable, sin luz. Han puesto algunas mesas y sillas de madera por si a alguien se le ocurre la disparatada idea de montar allí un picnic este verano, y algunas papeleras. Tendrá plazas de aparcamiento (bien) pero sólo para los vehículos de limpieza (mal). Veintisiete años después de que este lupanar dejase de tener un uso militar y alejado de la mano de Dios durante todo este tiempo, esta indescriptible parcela de 28 hectáreas abre con poco o nada de lo diseñado en el revolucionario y aclamado Plan Especial del Campamento Benítez, aprobado en 2014 en uno de estos plenos municipales tan útiles para la sociedad y modélicos para la democracia y que contemplaba 450 aparcamientos, la restauración del antiguo acceso y la ejecución de otros nuevos, el restaurante en régimen de concesión, la creación de unas pistas deportivas, un circuito de 'cross' y algunos detallitos más. No ha dado tiempo a hacer nada de eso. Sólo les ha llegado para adecentarlo mínimamente e intentar que no parezca lo que es: un solar en mitad de la nada pero ejemplar en la desdicha que acompaña la competencia y los agravios entre nuestras apreciadas administraciones públicas.

Así que hoy, a las 10.30 de la mañana, una hora estupenda para montar una comitiva, está prevista la inauguración de este sinuoso lugar que casi nadie sabe qué es pero que se convertirá al instante en «un nuevo punto de esparcimiento de los malagueños», como si no estuviéramos ya lo suficientemente esparcidos en los sofás de nuestras propias viviendas, o en la playa, o en el césped de la piscina comunitaria o privada para los más afortunados. Otro detalle que nos ha llamado la atención es que el Campamento Benítez abrirá sus puertas 24 horas al día y sin vigilancia. La Policía Local se paseará por allí de vez en cuando. Bajo semejante solana, dudamos mucho de que los chavales vayan a desplazar sus cuerpecitos hasta allí para fumarse sus cositas, ni con gorra. Lo único que podría pasar en el Benítez durante el día es que se organicen cosas raras como peleas de gallos y un museo vivo de diferentes deposiciones caninas, en el mejor de los casos. Quizá por la noche este trocito de tierra con vocación de servicio público pueda transformarse en un continuo deambular de hombres solitarios, quién sabe, aunque la falta de aparcamientos deja muchas incógnitas respecto a cómo carajo llegar hasta allí. En definitiva, se supone que la ciudadanía tiene que estar de enhorabuena por esta inigualable conquista municipal que supone la apertura del Campamento Benítez, que ya sólo el nombre te quita las ganas de ir. Esperemos que mejore. Continuaremos a la espera.

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