la rotonda

Sobresaltos

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Hay semanas en las que la monotonía zanganea en la actualidad y la rutina vaguea a sus anchas. Sin embargo, otros días se ponen de acuerdo para alborotar la rutina y las noticias se suceden en el atribulado muestrario de horrores que cada día más nos asalta. Como tenemos a mano la globalización, los sucesos parecen más y peores, aunque no podamos probarlo de forma fehaciente. Abril ha irrumpido con fuerza con una cascada de informaciones a cual más relevante, desde el récord de visitantes al Caminito del Rey, el gran descubrimiento malagueño y español en el último lustro gracias a una actuación que no conllevó un presupuesto alto, a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado que balizan la actividad económica, pasando por la constatación de la pérdida de turistas extranjeros en Andalucía tras 33 meses de subida ininterrumpida. ¡Cuánto sobresalto!

Eso sin obviar la revelación de la relación entre las dos reinas de España, cuya exposición pública se asemeja más al comportamiento entre nuera y suegra que a la cortesía y normas de educación que corresponderían a personas acostumbradas a moverse en las altas esferas de representación del Estado. La cara del Rey y su intento de mediar entre su esposa y su madre pasarán a la posteridad. En estos tiempos de redes sociales el eco de sus gestos traspasó fronteras e impactó de lleno en una sociedad absorta con la conducta de la realeza. Lo que nos faltaba por ver.

De todo lo ocurrido lo que nos afecta de lleno son los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur), que como escribía Pilar Martínez ayer en SUR encienden las primeras señales de alerta en un sector primordial para nuestra provincia. Cuando el turismo estornuda, toda Málaga enferma con un pronóstico que a veces precisa hasta de hospitalización. La intranquilidad en los profesionales es manifiesta, pues aunque la bajada es simbólica (un 0,3% en febrero respecto al mismo mes del año anterior) temen que sea el principio de algo que puede acarrear consecuencias graves, sobre todo si como se apunta se debe a la recuperación de destinos competidores como Turquía, Egipto o Túnez. Si a eso se une la incertidumbre por el Brexit, el horizonte torna plúmbeo como una tarde de invierno de las que hemos tenido este año bastantes. No obstante, para qué pensar en los problemas venideros: respiremos y gocemos con el olor a azahar que envuelve ahora nuestras calles.

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