Nos sobran kilos

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Aunque la relación entre el cáncer y la obesidad está más que demostrada científicamente, parece que la población no valora la importancia de acortar los kilos para alargar la vida. Mientras que en el llamado tercer mundo la gente se sigue muriendo de hambre, en los países más desarrollados la parca se agarra a la gordura para hacer de las suyas y cobrarse víctimas antes tiempo. El director de la unidad intercentros de oncología médica de los hospitales Regional Carlos Haya y Clínico Universitario, Emilio Alba, lo dijo muy claro hace unos días: el sobrepeso es la segunda causa de cáncer en el mundo. Muchos de esos tumores podrían prevenirse comiendo de modo saludable y haciendo ejercicio físico para reducir peso y calorías. El problema es que gran parte de la gente no da un paso ni para llevar un recado y se atiborra de productos que favorecen engordar. Por la cuenta que nos trae hay que darse cuenta de que el sedentarismo mata más que las guerras. Las personas que se pasan el día con las posaderas pegadas a un sillón acaparan mucho más riesgo de sufrir un cáncer, una dolencia cardiovascular o un trastorno metabólico. Son carne de cañón de enfermedades que podrían evitarse. Nuestro organismo, que es una máquina perfecta, se ve atacado de continuo por nuestras imperfecciones. No lo cuidamos al hacer lo contrario de lo aconsejable. Como nadie escarmienta en cabeza ajena, así nos va. De mal en peor.

Lo bueno es que hay soluciones. Que la cosa tiene arreglo, pero hay que ponerse manos a la obra y, por un lado, comer mejor a través de la alimentación mediterránea y, por otro, practicar algo tan sencillo como caminar a diario a un paso algo menos lento que el de una tortuga. Es clave saber, como destaca el mencionado doctor Alba, que el ejercicio físico y una dieta sana tienen tanta importancia en el cáncer como los fármacos. Hay que desterrar la idea de que correr es de cobardes y es necesario incorporar el deporte en la vida cotidiana. Acudir al trabajo andando, no olvidar que en los edificios, además de ascensores, hay escaleras por las que se puede subir o bajar, darle un descanso al sofá o completar alguna que otra tabla de gimnasia matutina son hábitos que repercuten de forma beneficiosa en la salud. Si a ello le sumamos comer más legumbres, frutas y verduras que carne procesada, bollería industrial y refrescos azucarados, miel sobre hojuelas. Así que ya lo saben: muévanse más, que es preferible gastar el dinero en zapatos que en medicinas.

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