Siempre para otro momento

Carta del director

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Pasan los años, los gobiernos, los presidentes, los consejeros y los ministros de todos los colores y los grandes proyectos pendientes en Málaga desde hace décadas siempre se dejan para otro momento. Es un bucle de excusas, promesas y compromisos incumplidos que aparcan el progreso de forma indefinida y vergonzante. Porque no se puede calificar de otra manera el hecho de que, por ejemplo, el saneamiento integral de la Costa del Sol, la incorporación del cauce del Guadalmedina a la ciudad o la conexión ferroviaria con Marbella y Estepona acumulen tanto retraso y, lo que es peor, sin muchos visos de que se pongan en marcha con agilidad. Si uno analiza estas circunstancias, se pregunta cómo es posible la falta de decisión política para impulsar este tipo de actuaciones necesarias todas ellas para el desarrollo socioeconómico de la provincia.

¿Es tan difícil trazar un plan para planificar la obras hidráulicas con las que garantizar el abastecimiento de agua para el consumo y el riego? ¿O para desbloquear las mejoras en los polígonos del entorno del Guadalhorce afectados por el plan inundabilidad? ¿O para terminar de una vez por todas con los problemas de accesos al Parque Tecnológico de Andalucía?

La crisis no puede ser una excusa permanente para dilatar decisiones que lastran el tejido productivo de Málaga. Nada impide programar, desarrollar proyectos y pensar en los modelos de financiación. Si nada de eso se lleva a cabo es, simplemente, por la falta de implicación política, quizá porque los partidos están más preocupados con sus cosas, sus guerras de poder y sus intereses.

Aunque la velocidad y profundidad del cambio político que está experimentando España en las últimas semanas eclipse todo lo demás, es absolutamente frustrante ver cómo todas las exigencias que hacían el PSOE de Málaga y Andalucía al Gobierno de Rajoy se han esfumado de forma inmediata con la llegada a Moncloa de Pedro Sánchez. Y cómo las justificaciones que daba el PP por la falta de inversión en Ejecutivo de Rajoy se transforman ahora en exigencias al de Sánchez. Donde dije digo, digo Diego con una absoluta falta de pudor.

Por ello es tan importante una sociedad civil activa y movilizada capaz de sacar a la luz la falta de compromiso político, sea del partido que sea y sean quienes sean. Es preciso que el incumplimiento de las promesas no salga gratis y, sobre todo, que la gestión política sea transparente para que podamos comprobar cuándo la administración mete en un cajón el futuro de la provincia. Hay que articular los medios para ejercer esa presión y ese control, porque está demostrado que sólo cuando los electores se movilizan, hablan, salen para manifestarse y se hacen oír con todas sus fuerzas es cuando los políticos reaccionan.

Ahora que todo está en revisión, es quizá el momento de que los ciudadanos tomemos conciencia de que el verdadero poder está en la calle y no en los despachos.

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