Carta del director

EL 'SHIPPEO' POLÍTICO

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Cuando los políticos, ellas y ellos, empiezan a ponerse a dieta es que empieza la operación elecciones, que es como la operación bikini pero en cualquier época del año. Adelgazan, se cuidan en las comidas, hacen deporte, buscan el bronceado, cambian de vestuario y se arman de autoestima para salir en busca de los votos. Lo crean o no, ya huele a elecciones, con la misma antelación que cuando en septiembre escuchamos desde el periódico los ensayos de las bandas de la Semana Santa. Un no parar.

España vive desde hace años en un continuo bucle electoral, de campaña en campaña. Igual que ocurre con el fútbol, que de tantos partidos uno pierde el hilo de la Liga, la Copa o la Champions, con la política uno empieza a confundirse con los plazos y fechas de las autonómicas andaluzas o catalanas, las generales, municipales o europeas. Parece que fue ayer, quizá porque ayer siempre hubo alguna votación cerca. Este grado de excitación se percibió en Fitur, un desfile continuo por la alfombra verde del pabellón de Andalucía de futuros candidatos. O, al menos, de aspirantes a candidatos.

Si usted tiene un hijo o un nieto adolescente o universitario, le habrá escuchado pronunciar el palabro 'shippeo', cuya definición es el deseo de unir a dos personas en un romance muchas veces imposible. También se usa para referirse a la construcción de un nombre como el de Brangelina, para referirse a Brad (Pitt) y Angelina (Jolie).

Pues la política actual, con una proliferación de nuevos personales y líderes políticos, permitiría una infinidad de 'shippeos' con parejas políticas imposibles, empezando por Susana Díaz y Pedro Sánchez, que darán seguro mítines y tardes de gloria con afilados cuchillos. O también De la Torre y Bendodo, con el alcalde siempre dispuesto a hacerle la 'cobra' a su sucesor; la propia Susana Díaz y Teresa Rodríguez, dos polos opuestos que lejos de atraerse se repelen como dos gallos en un mismo corral, o Juanma Moreno Bonilla y Juan Marín, un amor platónico para los populares que sueñan con alcanzar algún día San Telmo. Y todo ello con la 'brangelina' patria que representan Albert Rivera e Inés Arrimadas, convertidos hoy en los líderes políticos de moda capaces de poner en jaque a todo un Partido Popular que, aturdido como padres trasnochados, se preguntan qué significa eso de 'shippeo', 'crush' o 'trolear'. Mariano Rajoy, mientras intenta comprender qué es todo lo que está pasando en este país, manda cargar contra Ciudadanos, en lo que puede ser un error garrafal y definitivo. «Un 'epic fail' papá», como le diría su hijo.

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