El sexo de Los Ángeles

Alfredo Taján
ALFREDO TAJÁN

No vamos a discutir sobre el sexo de los ángeles porque en la ciudad de Los Ángeles, California, ya ha sido descubierto quien practicaba sin piedad el sexo con sus empleadas y con las modelos y algunas actrices a las que elevaba a la categoría de mitos, previa succión en la entrepierna. Este señor se llama Harvey Weinstein y hasta ayer a las 12 horas era la persona más poderosa del cine, con permiso de Spielberg. El productor Weinstein acumuló tanto poder en Hollywood que con una sola llamada podía elevar a una desconocida al Olimpo del celuloide, o podía hacer que una película se estrenara simultáneamente en Nueva York y en una sala de Sausalito. Este señor ejercía de intocable mandamás: cortaba, en el montaje final, las películas a su antojo, incluso lo hacía con filmes de directores de reputado prestigio; si Weinstein se empeñaba también podía hundir a la competencia con su turbio liderazgo como distribuidor global en todos los Estados de la Unión. Pero anteayer fue denunciado por el Hollywood femenino y la catarata es ya imparable. Baste mencionar a Kate Winslet, Gyneth Paltrow, Angelina Jolie, entre las chicas, y Ben Affleck, Matt Damon o Edward Mac Gregor, entre los actores que han mostrado su enérgica repulsa a unas prácticas que ahora se describen con detalles morbosos. Inexplicablemente no han dicho esta boca es mía ni nuestra Penélope Cruz ni la impoluta Meryl Streep, que hace años lo denominó el más grande. Durante estos últimos años parece ser que la deriva del depredador ha sido insoportable. Sus técnicas, que implicaban violaciones y humillaciones graves, eran tan conocidas como silenciadas en el 'establishment' hollywodiense; pero estos días se abrió la veda. Aparte de su impía naturaleza sexual, Weinstein también se estaba granjeando múltiples enemigos, debido a su carácter despótico, en el universo cerrado de Hollywood, incluso dentro de su propia productora, que lo ha despedido como lo ha hecho su esposa, que se ha apresurado a abandonarle, así como el estamento de actores, incluida buena parte de los que elevó a la fama. Me vienen a la cabeza dos referencias para intentar traducir el complejo mundo de la industria cinematográfica yankee. La primera es una crónica que, por este orden, fue prohibida, cuestionada, vilipendiada y luego, con el paso del tiempo, elevada a los altares. Se trata del legendario 'Hollywood/Babilonia I y II' -recomiendo la edición de Tusquets-, en los que su autor, Kenneth Anger, realizó un exhaustivo análisis, detrás de los focos, de la meca del cine. Por primera vez se relataban sórdidos escándalos, desde la fiesta letal de Fatty Arbucle a las/los amantes de Valentino, Swanson, Dietrich y James Dean, o el escabroso asesinato de Stompanato por Lana Turner. Por cierto, ya que cito a Lana, les pido que recuperen la película 'L.A. Confidential', un thriller en el que se describe las relaciones de las estrellas con las ciénagas más pestilentes. Que se lo pregunten a una de sus protagonistas: Kim Basinger.

Fotos

Vídeos