Septiembre

Cita en el sur

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

El fin del verano qué va a ser triste. Málaga se ha llenado de turistas y de camareros. Los resultados macroeconómicos son para chuparse los dedos y las dudas llegarán en octubre. Málaga hizo su agosto en julio. En agosto, tirando a septiembroso, hasta llovió, aunque poco. Los taxis y los aviones van hoy repartiendo turistas, y camiones cisterna van repartiendo agua en Archidona, con su ochavada sed. Ahora empieza el año y la evaluación de daños. Operarios de Limasa andan baldeando plazas que acumulan estratos de porquería, y lánguidos muchachos aburridísimos esperan a que terminen para tirar al suelo las bolsas de patata sin patatas y patean papeleras. El alcalde espera sacar tiempo en septiembre para decidir sobre Limasa. Hace un año que se habló de la necesidad urgente de decidir sobre ello, y el alcalde se comprometió a tomar una determinación en julio, nuestro agosto, pero ya estamos en septiembre. Una opción es la municipalización y la otra la privatización, pues la opción mixta que es la que tenemos ya no la quiere nadie. La privatización exigiría una empresa fuerte, con medios y sin miedos, y con ganas de minimizar costes a costa del lógico beneficio, si no para qué va a meterse ninguna empresa. La municipalización no buscaría el lógico beneficio sino el necesario servicio público bien servido, minimizando costes pero no en aras del lógico beneficio, incluso limpiando zonas a fondo perdido. Hay que barrer hasta La Pelusa, aunque los turistas no pasen por allí ni se vea desde la imponente noria.

Llega septiembre y Málaga sigue sucia, pero esto no es triste, es lo de siempre. Colegios e institutos absorberán riadas de adolescentes desganados y las noches dejarán de ser interminables, entre otros para la policía. Los perros van terminando de ser catalogados y a partir de octubre tendremos el adn de los cerdos, que son bípedos (palabra que termina en pedos). El problema de la limpieza nos retrata, ciudad retrete. ¿Por qué nos cuesta tanto entrar a canasta? Tenemos demasiadas papeleras, lo cual también nos retrata, pues el más limpio no el que más limpia sino el que menos ensucia, pero habrá que encontrar un equilibrio. El civismo es una asignatura pendiente que no se aprobará este septiembre. En ciertos grupos mola ensuciar, es como guay, yo perita aquí con mi cigarro y mis patatas y mi lata de redbull y cuando termine pues al suelo, hermano.

Septiembre es un buen mes. La luz es única y las playas están vacías. Nos apuntaremos al gimnasio y retomaremos el inglés, esperamos sacar tiempo para ello. El verano es un paréntesis pringoso que también me gusta, pero propondría un verano de un mes y un septiembre de dos. El calendario escolar francés reparte más las vacaciones y es posible que en este tema también nos convenga afrancesarnos. El verano está dando sus últimos coletazos, llega a su fin, hay que aceptarlo. Pero qué va a ser triste el fin del verano.

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