Esta semana sin Garrido

Intruso del norte

La Semana Santa no nos hace mejores. Pero nos hace personas

JESÚS NIETO JURADO

En esta primera Semana Santa sin Garrido Moraga se anuncian apenas lluvias, según los modelos que hemos aprendido a interpretar gracias a los desvelos de nuestro compañero Lillo en lo de contarnos lo de los mapas y las isotérmicas. En esta Semana Santa sin Garrido nos quedaremos sin sus doctos comentarios de todo lo que acontece en la rue tan cofrade; aquí el pliegue barroco, y allá el origen bíblico de algo que los malagueños damos por vernáculo.

Tanta lluvia casi hasta la semana antes de la Semana nos deja el cuerpo a medias entre la jindama y la depresión. Habrá el pilotito rojo en directo para el resto de España (Hola España, aquí Málaga), y desde hoy mismo -en puridad desde mucho antes- empezaremos a sentir ese temblor de cielo, el chasquido de las sillas y el griterío de cuatro raros que se quejan por vicio de nuestros días más guapos (tan lejos de Dios). En esta semana que ahora principia vamos viendo la fase más cruenta de la guerra de los balcones, y somos muchos los que bajamos desde los nortes a santificar la calle y a estos días que son los más nuestros, le pese a quien le pese. Cuentan los heraldos que está mal el mundo, que se ha visto hasta qué punto puede llegar el género humano en este ejercicio de la maldad gratuita, y que en no pocos mantos van a ir pescaditos en un bordado apresurado. Sin embargo, el azahar tras las lluvias, el Cautivo entre un mar de gentes y por fin la primavera nos suavizan -un tanto- este ejercicio del vivir que en todos estos años se empiezan a poner cuesta arriba. El próximo lunes la actualidad obligará a relatarnos y a relatarles ese Lunes Santo que siempre es el mismo cuando se ve a la distancia. En esta semana cada rayo de sol, entre traslados por venir, será una concesión a la esperanza. Cualquier tormenta entre Ramos y Resurrección no deja de ser de un atroz mal gusto, que las bajas presiones ya no son tan bienvenidas y puede a la meteorología los malagueños le hayamos concedido no sé qué condiciones morales. Pasa que ya que andamos de penitencia, mejor que la penitencia sea al sol. Pero yo no sé si la Semana Santa nos hace mejores, aunque tampoco nos hace mal ser fieles a las tradiciones y hacernos mejores en ellas. Por las calles que en breve serán sagradas, los pensionistas malagueños salieron el fin de semana a reclamar su derecho más sacrosanto. Nuestros abuelos son héroes y nuestro sostén, y su Gólgota es nuestro Gólgota. Esta semana del 21 cruzamos la primavera, y también se aprende el idioma del azahar con cuatro nubes que ojalá no sean. Recordaremos seguro a Garrido Moraga si la Semana nos sale espléndida. Kiko Matamoros y el intruso pasearemos por el barroco. Se anuncia sol. Benditos sean Dios y los pantanos llenos. Hoy he salido por la previa de la previa de los mejores días, pero para todo lo demás, este periódico.

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