SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD

ARTURO REQUE

¿Serían capaces de alterar su rutina por un día dejando el coche y desplazándose a pie, en bici o transporte público? Esta consulta-petición, se formula dentro de lo que se conoce como Semana Europea de la Movilidad, (que se está desarrollando entre el 16 y el 22 de septiembre), evento que se lleva celebrando desde 1999 al comprobar que el planeta necesita de nuestro raciocinio tras habernos dejado abducir por los coches, hasta el límite de planificar las ciudades para que circulen el mayor número posible de vehículos con las menores molestias para los conductores, habiendo generado, en la mayoría de los casos, el efecto contrario, colapsando los centros urbanos, incapaces de acoger la avalancha de coches unipersonales que les llegan diariamente. Sin valorar además las consecuencias negativas que todo esto conlleva: estrés del que no llega a tiempo, del que siente la agresividad del conductor que le increpa, del que necesita responder al móvil mientras pasa uno tras otro, semáforos (¿estaba en rojo o en ámbar?), pasos de cebra (¿había alguien esperando para cruzar?), o no encuentra el deseado aparcamiento a las puertas de su destino, acordándose en esos momentos de la mala planificación de una ciudad que no piensa que el coche es una presencia multitudinaria que, para justificar su utilización y eficacia, precisa de facilidad de circulación, ¡por encima de todos los demás! (Espero que capten la ironía).

Vivimos en la sociedad de la comodidad, la inmediatez, la competitividad y la autocomplacencia, donde dedicar un pequeño esfuerzo a cambiar nuestros hábitos supone un trastorno inadmisible. Pensamos que las cosas son como son y no se pueden cambiar. ¡No hay tiempo para probaturas!

Realmente no todo es negro, -será por haber tocado fondo y verle las orejas al lobo-, pero cada vez hay más concienciación y las alternativas al automóvil están más al día que nunca. Cada vez más ciudades peatonalizan sus centros urbanos, mejoran su oferta de transporte público y modernizan el servicio, introducen infraestructuras ciclistas e instauran sistemas de préstamo. En definitiva, se humaniza el espacio urbano ganando calidad de vida y favoreciendo la reducción de la contaminación ambiental y acústica.

En Marbella estamos lejos de esto pero se han acometido actuaciones en los últimos años que llevan a pensar que hay una pequeña llama encendida en la cabeza de los que nos gobiernan. Pese a los vaivenes políticos, hay planes en ejecución que van por este camino, especialmente la peatonalización que propone el Plan Centro, la licitación del nuevo servicio de transporte público, algunos tramos ciclables...poca cosa que debería cumplimentarse con lo que se recoge en el Plan Estratégico 2022, especialmente de cara a arrancar con la tramitación del nuevo PGOU ya que de ambos debe salir el modelo de ciudad para las próximas décadas.

Estimado lector, lo más que le puedo pedir es que reflexiones unos minutos al respecto y, dejando aparte prejuicios, considere si la transformación de nuestra ciudad es posible, si le supondría una mejora o un trastorno; si es necesaria o podemos seguir sin planificación. Lo dejo en sus manos.

Me despido recordándoles que dentro de esta semana, el 22 de septiembre, se celebra el evento ¡La ciudad, sin mi coche! ¿Se animan a dejarlo por un día? ¿Darán ejemplo nuestros políticos?

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