La rotonda

Seis meses no es nada

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Es hasta cierto punto lógico que los funcionarios de la Junta se la cojan con papel de fumar, hasta hacerse un 'Bob Marley', antes de aprobar la gestión más mínima e inocente. Hasta para pedir folios, hacen primero una instancia y la pasan al gabinete jurídico. Por si acaso. Es lógico, digo, después de los escándalos de supuesta corrupción administrativa en los que una oposición malentendida e irresponsable ha intentado meter a algunos, y donde los jueces han llegado incluso a reprender a las fuerzas de seguridad por entrar al trapo. Lo único que han conseguido después de denunciar tantas supuestas irregularidades que no lo eran ha sido ralentizar aún más la toma de decisiones en las que los políticos necesitan el soporte técnico y legal. O sea, prácticamente todas.

También hay que aceptar, por imperativo legal, que en el mes de agosto no trabaja en la Junta ni el Tato, que en este mundillo todo el mundo sabe que hasta después de la festividad de la Victoria no se mueve ni el aire. A lo tonto, se va casi mes y medio inhábil de pleno derecho. Bueno, vale, de acuerdo.

Se puede entender, hasta cierto punto, que a aquel concurso para terminar el desdichado túnel del metro entre El Perchel y la Alameda Principal se presentaron los mismísimos Pepe Gotera y Otilio, formando una UTE. Hasta once grupos con 23 constructoras quieren hacerse con el pastel. Nadie dijo que fuera un procedimiento sencillo ni una decisión fácil...

...Pero seis meses, seis, para no haber resuelto todavía la adjudicación de un contrato de apenas 25 millones de euros es una barbaridad. Todos, funcionarios y políticos, en la Consejería de Fomento de la Junta se lo están tomando con bastante más calma de la deseable. Nadie está siendo consciente de hasta qué punto es urgente empezar a resolver de una vez por todas la situación de la avenida de Andalucía.

No se puede mantener permanentemente el Centro de la ciudad hipotecado por los desvíos de tráfico. Durante las recientes navidades ha sido un carajal permanente, y lo que queda. Por no hablar de la (mala) imagen de ese escenario de 'new jerseys' colchoneros medio arrumbados, en una de las principales entradas a la urbe. Ni de las dificultades para conectar los dos laterales de la avenida, que los vecinos y los clientes/usuarios de este gran eje comercial y administrativo soportan con resignación desde 2009. Seis meses, seis, en la maraña burocrática igual no es nada; pero con las obras del metro en Málaga, la Junta se lo está tomando con bastante más calma de la tolerable.

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