La sartén por el mango

JACQUELINE CAMPOS

ANTE las puertas de la renovación o no del pacto de gobierno municipal para gobernar los próximos dos años esta ciudad, hay que decir que las cosas no están muy claras aunque lleguen rumores de la combinación ganadora e incluso el nombre elegido para ocupar el sillón de la Alcaldía. El acuerdo inicial de gobierno preveía una valoración a los dos años y ya se ha cumplido dicho plazo por lo que el partido bisagra, Opción Sampedreña, deberá hacer una valoración interna si de verdad se han cumplido los objetivos que se establecieron en el pacto de gobierno con PSOE e IU. Nos tendrán que decir a los ciudadanos cuáles son los resultados que se han obtenido en este matrimonio ya que la transparencia que hoy día se requiere obliga a realizar también otra valoración pública y que todos sepamos los elementos que se están barajando para tomar una decisión final y de gran interés e importancia para Marbella. Además, se trata de una obligada forma de manifestar un necesario respeto a la ciudadanía a la que no sólo hay que acercarse para pedir el voto, sino también para explicar las actuaciones que se llevan a cabo durante el mandato.

Parece que los representantes de OSP no están a gusto en el actual equipo de gobierno, a pesar de que tiene un papel mucho más relevante a lo que corresponde por número de concejales. Hasta ahora, da la impresión desde fuera que la permanente discusión con los planteamientos normalmente extremos de otros compañeros de la alianza política que sostiene el gobierno municipal, están haciendo cada vez más difícil la convivencia dentro de los componentes del famoso pacto. Y como da la impresión de que tampoco están consiguiendo tantas cosas para San Pedro Alcántara, es posible que consideren que un poco de roneo con los populares les abra, por un lado, la posibilidad de dar una vuelta de tuerca a sus compañeros de viaje y, por otra parte, una posible senda de futuro acuerdo con el PP que facilite las posiciones para las próximas elecciones municipales.

Tener la sartén por el mango les da la oportunidad de venirse arriba y asegurar que no tienen prisa por renovar el pacto, al mismo tiempo que reclaman 'mimbres para poder trabajar' lo que, efectivamente, ejerce una gran presión a los dos partidos de cabecera. No cabe duda que, tal y como ha reconocido alguno de los representantes municipales, estar en un gobierno siempre quema. Sobre todo, si no se cumplen las expectativas que el ciudadano se crea cuando formaliza el contrato electoral virtual con el grupo político que le ha convencido y en el que ha confiado. Contrato que, como casi todos, es bilateral y que implica el otorgamiento del voto a cambio de determinados resultados y si éstos no se hacen realidad, el ciudadano legítimamente se puede sentir víctima de ese incumplimiento contractual que conlleva a que en una siguiente ocasión dirijan las miras hacia otro grupo, algo que, como todo el mundo sabe, produce más de un batacazo electoral.

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