Santa cerveza

Voltaje

Anoche se inauguró en Málaga una enorme productora de felicidad: una fábrica de cerveza

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Siempre se ha dicho que hay que tener amigos hasta en el infierno y yo tengo una amiga dietista que imprime una confianza extra al estar muy delgada, ya que en el mundo de la medicina habrá pocas cosas más sospechosas que un nutricionista con sobrepeso. De la Doctora X he tirado de vez en cuando para consultar todo tipo de asuntos relacionados con el comer, especialmente durante los meses de septiembre y enero, que es cuando el malagueño coge de media unos cinco kilos de más y hace cosas raras como apuntarse de manera incierta a hacer deporte para luego comprobar que los gimnasios viven gracias a los usuarios que no van. A ella misma le pregunté en una ocasión apoyados en una barra si era verdad que la cerveza engorda tanto y que esta maravillosa bebida es responsable por sí sola de la barriguita que supone una batalla diaria a partir de los 30. Su respuesta fue clara y contundente, rubia y con burbujitas: claro que la cerveza engorda, es alcohol con pan.

A partir de esta afirmación que tiene algo de sentencia solo hemos podido hacer una cosa, que es beber más cerveza. Lo hacemos apoyados en estudios subvencionados de forma sospechosa por las propias industrias cerveceras que dicen que previene un montón de trastornos renales porque es súper diurética. Viene genial para apagar los incendios emocionales de la resaca con más gasolina y es una bebida típica entre la gente que hace deporte, como los ciclistas que culminan sus etapas de montaña con una caña bien fresquita, subrayando la creencia que sostiene que la cerveza hidrata más que la propia agua, y con mejores consecuencias.

Anoche se inauguró en Málaga una enorme productora de felicidad que es la fábrica de aquella cerveza creada por don Luis Franquelo en 1928 con uno de los eslóganes mejor traídos que se conocen en nuestra ciudad, malagueña y exquisita, y con una imagen de un gordo con un sombrero saboreando una rubia con su espuma frente a la playa, junto a una palmera porque, como se repite varias veces en la película 'Hola, ¿estás sola?', en Málaga hay palmeras. La Victoria vuelve a fabricarse aquí para alivio de los malaguitas, que veían con reparo que 'nuestra cerveza' se estuviera fabricando de manera impune en la bellísima región de Murcia en lugar de hacerlo aquí. Los extremistas solo podrán beber cerveza Victoria en botella de tercio o en caña, ya que los demás formatos, hasta nueva inversión, se seguirán produciendo fuera. Ha sido útil el chantaje de algunos locales de la ciudad, que han puesto como condición para despacharla en sus distinguidas barras que este líquido divino vuelva a ser fabricado en Málaga. Queda pendiente saber si la marca incluirá una buena partida de patrocinio cultural en un país en el que las cerveceras se han convertido en los grandes mecenas de la cultura.

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