La salud de la masa

Cada trabajador falta once días al trabajo por enfermedad

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Los españoles vivimos mucho, pero regular. Somos los más longevos después de los japoneses, pero también somos los que más faltamos al trabajo porque nos duele aquí, doctor. Cada trabajador falta 11 días al año por enfermedad, según un promedio histórico, aunque para compensar la mitad de las horas extras que no se pagan, con lo cual hay trabajadores que están trabajando a pesar de que teóricamente están en el sofá de su casa viendo la tele. Otros trabajan las horas que les corresponden pero soportando el doble de carga. Comisiones Obreras ha denunciado que esto ocurre en el Hospital Quirón, donde han aumentado los pacientes pero no los trabajadores, por lo que afirman que la sanidad privada adolece de los mismos problemas que la pública, donde la gente se queja por la masificación y se va a la sanidad privada y entonces mira. Estas cuestiones me ponen enfermo, pero no voy al médico por si hay mucha gente a la que también le pone enferma y nos encontramos todos allí, masificados, sentados en la sala de espera y preguntando qué hora le han dado a usted a los que tenemos al lado. No debe de ser fácil atender a un paciente sabiendo que fuera está la masa que sólo puede ser reducida si se atiende más rápido, pero entonces se atiende mal. Lo ideal cuando nos ponemos malos es ponernos sólo un poco y así no debemos ir al centro de salud, pero entonces debemos ir a trabajar.

Otra estadística dice que en España cada trabajador falta tres días al trabajo cada año sin motivo y ya no sabe uno qué pensar. Yo si falto sin motivo me echan. Lo bueno de que me echen es que puedo ir al médico cuando quiera, aunque es necesario saber que es un servicio gratuito pero que cuesta dinero. Nos cuesta cuidar lo que no pagamos directamente y a lo mejor por eso pegamos a los médicos y profesores y destrozamos los parques infantiles y quemamos contenedores, como el de mi calle, que lo han sustituido tantas veces que ya han dejado de hacerlo, y ahora los periódicos viejos tenemos que llevarlos un poco más lejos y hace frío. Lo fácil sería ahora decir que como hace frío podemos ponernos malos y así volver al principio, pero es un recurso demasiado facilón. ¿Nos merecemos que no repongan los servicios que destrozamos? En Málaga han condenado a un hombre a no acercarse al paseo marítimo porque le tocaba el culo a las corredoras. Podrían prohibir el acceso a la playa a quienes la ensucien o a un parque infantil a quien lo deje perdido de cáscaras de pipas. Harían falta muchos policías para controlar todo. Se arreglaría el problema del paro, sin embargo viviríamos en un estado policial. Bastaría con educar, que se dice fácil. Dice el profesorado que su principal problema son los padres y las madres. A lo mejor debería permitirse que nos pegasen ellos a nosotros, y también los médicos. Entran ganas de no vivir tanto. O de irse a Japón, donde seguro que las obras están masificadas, tanto viejo mirando.

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