El alféizar

A tu salud, Chiquito

Rafael J. Pérez
RAFAEL J. PÉREZMálaga

Alegra la recuperación de quien ha estado ingresado. Emociona leer ayer en SUR cómo las muestras de cariño a Chiquito de la Calzada, Gregorio Sánchez, fueron múltiples y cómo él las agradecía, que es de buen nacido ser agradecido. Chiquito confesaba que le ha sorprendido lo que la gente se ha preocupado por él y esto le ha recordado que hay quien le quiere mucho. Y eso es bueno. Querer, preocuparse, conocer. También en las redes sociales como él mismo recordaba. Los mensajes de afecto al artista malagueño se contaban por miles. Y eso alivia.

A veces da la sensación que somos insensibles a los problemas de los demás, a la enfermedad de los demás, a las situaciones de los demás. Es cierto que la proyección de Chiquito no la tiene el vecino del quinto puerta tres y probablemente éste también reciba muestras de afecto y preocupación por parte de sus vecinos. O no. Quién sabe. No es extraño leer historias que hielan el alma y que evidencian la extrema soledad y abandono en la que viven algunas personas en su recta final, hasta el punto de permanecer muertos varios días en el hogar. Por eso conviene recuperar a tiempo y destiempo la necesaria atención, preocupación y hospitalidad que, como seres humanos y sociales, nos debemos los unos con los otros. Crecemos en sociedad y es bueno saber que nos necesitamos unos de otros.

Siendo excelente el botón de la Junta de Andalucía que acompaña en sus soledades, enfermedades y miedos a quien lo necesita, no estaría de más que los vecinos se ayudaran unos a otros, se cuidaran los unos a los otros, se saludaran los unos a los otros. A veces ni se otorgan el saludo del ascensor o la invitación al café en el bar de siempre a la misma hora. La ciudad es aliada perfecta para muchas cosas buenas pero tiene el riesgo de despersonalizar la vida hasta el punto de acentuar el dolor, el sufrimiento y la desgana por vivir. Es bueno recuperar los valores que muchos hemos aprendido de pequeños, la educación que nos hace más humanos, la fe que nos impulsa a entregar lo mejor de nosotros a los demás. Si entre todos ponemos de nuestra parte haremos la vida más sencilla, ágil y amable. Quizá sea tan simple como demostrar afecto, cercanía o preocupación. ¡A tu salud, Chiquito!

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