La salud de todos

Málaga es la provincia donde más donaciones de órganos se realizan

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Aunque odie generalizar, de vez en cuando tirar de las estadísticas facilita las cosas, sobre todo si pretendemos conocer cómo somos así en conjunto. Así sabemos que los malagueños estamos tan gordos como algunos legionarios de la brigada ligera o que tendemos a ser tranquilos, pero cuando nos enfadamos podemos arrancar orejas a mordiscos. Para compensar no paramos de donar órganos, no los arrancados a los demás sino los que llevamos dentro, como la procesión, nuestro producto interior neto, batiendo plusmarcas en España, que es el país con más donantes y trasplantes del mundo. En fin de año detuvieron a un hombre en Vélez-Málaga por arrancarle la oreja a un vecino, y unas semanas antes fue detenido otro malagueño ejemplar por arrancarle la oreja a un turista estadounidense que además es militar. Un vídeo recoge la escena en que el detenido escupe el trozo de oreja en una alcantarilla, lo cual debería considerarse un agravante. El trozo de cartílago podría haber llegado al mar, que es el morir, como si no tuviéramos bastante con las toallitas. Un testigo acompañó a la policía hasta la alcantarilla y los eficientes agentes recuperaron la oreja, que devolvieron a su propietario, el cual la llevó entre cubitos de hielo al Hospital Provincial, donde no se la cosieron porque el patriota estadounidense no se dejó. Dijo que se la llevaba a casa y ya se la coserían en tierras americanas, donde el presidente no da puntada sin hilo, pero no se sabe cómo llegó la oreja, ojalá que en perfecto estado, fría, limpia, lista para ser recolocada en su sitio y acoger canciones, meñiques y órdenes de su sargento, señor, sí, señor.

Es un error que el militar desoyera por su oído bueno los consejos médicos pues aquí se opera mucho y bien, aunque algunas veces tarde. El Hospital Provincial, antiguo Carlos Haya, que está en el Camino de Antequera, antigua avenida de Carlos Haya, realizó en 2017 nada menos que 216 trasplantes, y además envió decenas de órganos a otras provincias, en un claro proceso de malagueñización del mundo. Un órgano en el mercado negro cuesta un riñón, pero gracias a nuestra generosidad general muchos pueden seguir viviendo sin gastarse el dinero que posiblemente no tienen. No es que nuestros órganos hayan salido especialmente buenos, aunque algunos sí, como el hígado de Manuel Alcántara, y su cerebro, lo que ha salido buena es esta parte concreta de nuestra generosidad, de la que podemos estar orgullosos. Otro con los órganos buenos es Robert Marchand, un francés a quien el médico acaba de prohibir que monte en bicicleta. Tiene 106 años y sus herederos, desesperados, se han ido muriendo de viejos. ¿Por qué no dejar que siga pedaleando a su ritmo? España lleva 25 años como el país donde más trasplantes se realizan. Nuestra ministra de Sanidad se llama Dolors, y la anterior se apellidaba Mato. Nuestro alcalde es Francisco de la Torre, al que algunos de su mismo partido quieren trasplantar. Al líder del PP en Andalucía también quieren donarlo a otro puesto. Tienen hasta abril para decidirse. La salud es lo primero. La de todos así en conjunto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos