SACAR MÚSCULO

JOSÉ MANUEL BERMUDO

UN año más ha llegado la Feria Internacional del Turismo de Madrid, Fitur, una de las más importantes del mundo junto a las de Londres y Berlín, en la que se supone que se manejarán contratos y ventas que asegurarán parte del futuro turístico de muchas zonas. Cada uno lleva lo mejor de cada casa para exhibirlo, incluso los pueblos más escondidos y con menor presupuesto, que corazoncito tenemos todos.

Esta concentración de destinos turísticos puede analizarse en varias partes. Una que a todos parece interesar sobremanera es la de mostrar su potencial, sacar músculo ante los demás y convencer de que sus excelencias son más excelentes que las de otros y, en consecuencia, motivo suficiente para decirle a los posibles visitantes que ya saben a donde tienen que ir si no quieren perderse algo bueno. Y es legítimo. Todo el mundo quiere a su tierra y la ve con mejores ojos que a otras, aunque reconozcan con la boca pequeña la buena oferta de otros. Pero es indudable que todo el mundo busca la mayor y mejor repercusión posible, porque vivimos en un mundo mediático en el que la publicidad es una parte importante de la venta de un producto, de cualquier producto, incluyendo la imagen de un pueblo.

En el mismo sentido de promocionar una imagen está la que buscan los políticos hacia sus propios feudos. Por muy buena que sea la promoción exterior hay que demostrárselo a los propios ciudadanos votantes, si es posible con profusión de fotos de su desplazamiento a la capital de España. Algunas instantáneas para la posteridad son muy buscadas en estas ocasiones, especialmente la de los Reyes y, sobre todo, si llegan a darte la mano. Eso es como decir misión cumplida. Después, en siguientes escalas, los representantes del gobierno, comunidades autónomas y, que no falte, algún famoso que apoye con su imagen la promoción que se está haciendo. Este apartado suele tener sus críticas por parte de algunos sectores ciudadanos, e incluso profesionales, que se preguntan para qué sirve tanta difusión en los medios locales cuando de lo que se trata es de llevar nuestra imagen a los que no la conocen. Pero nadie puede quitar de estas cosas el elemento político de intentar sumar datos a su currículo de gestión.

Si nos detenemos a ver las numerosas fotografías que aparecen en los medios de comunicación y en las redes sociales, descubriremos que hay algunos con una especial habilidad para aparecer al lado de todo el mundo, lo que no deja de ser una tarea esforzada, teniendo en cuenta la marabunta que se forma en las amplias instalaciones de la feria. Pero cada uno tiene su papel.

Después está la parte más importante de una feria turística y que es la que menos se ve y de la que menos se habla, que es la pura gestión profesional que suelen llevar a cabo principalmente los técnicos especialistas en las instituciones públicas y los profesionales del sector privado. Son las reuniones con los touroperadores que distribuyen a los turistas por el mundo o los representantes de las grandes empresas hoteleras o de transporte aéreo. Ahí no valen fotos o jugadas de farol, sino estrategias empresariales y mano de santo para negociar.

Después, todo eso se convierte en número de viajeros, habitaciones ocupadas e índices de gasto por turista. Es decir, la realidad sin tapujos. Y, siendo lo que realmente importa, siempre queda en un segundo plano en estas macroconcentraciones del mundo del turismo. Bien es verdad que los resultados de estas gestiones suelen llegar tiempo después, pero el buen trabajo hecho tras los focos merece su reconocimiento, porque es cierto que algunos técnicos, a los que casi nadie conoce, son los que se parten la cabeza con los exigentes representantes de los mercados emisores para conseguir buenas condiciones de contrato. Mientras ellos lo hagan bien habrá una garantía de continuidad. Eso sí, las televisiones como siempre, sacando a las brasileñas bailando samba, que dan muy bien en pantalla y que también sacan su músculo. Es lo que hay.

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