Un riñón no recepcionado

Vienen curvas

Ana Barreales
ANA BARREALES

Hay veces que hacer algo ilegal, como okupar una vivienda o construir una casa en una zona no urbanizada te da ciertas ventajas, porque la ley es proteccionista con determinados bienes, como tener un lugar donde vivir. En algunos casos eso es bueno, pero siembre hay gente espabilada, que se conoce todos los atajos y lagunas legales, y se aprovecha a conciencia de la situación.

Sin embargo, en otras ocasiones, como consecuencia de este mismo sistema, te tratan como si hubieras hecho algo fuera de la ley y te hicieran un favor buscándote una salida. Les ha ocurrido esta semana pasada a los vecinos de Miraflores del Palo que se han quedado sin agua porque ellos no están enganchados a la red de Emasa. Su urbanización «no está recepcionada por el Ayuntamiento», así que por ese motivo ellos no beben de la misma agua que los demás en Málaga (ni lo pagan), sino de unos pozos que están en el sótano de un edificio que hay junto a la comisaría del Palo (que no estamos hablando de un diseminado autoconstruido en mitad de los Montes), en el que también hay unos trasteros. Y en ese sótano unos individuos que hacían limpieza confundieron el pozo que abastecía a la urbanización con un sumidero. Seguridad punta.

El resultado fue que la Policía, que sí tiene competencias en el barrio, recibió una llamada alertando de la situación y tuvo que ir casa por casa de madrugada, avisando a los vecinos para que no bebieran agua porque estaba contaminada. Lo que dice la ley es que la autorización para empezar a usar el pozo la tiene que dar la Junta, que la competencia de suministrar el agua es de la entidad de conservación, pero que es el Ayuntamiento el que tiene que hacer análisis periódicos del agua y garantizar que es apta para el consumo. Es decir, que el Consistorio puede legalmente ignorar la competencia, pero en la práctica no puede ignorarla. Así que, oficialmente seguimos considerando que es responsabilidad de otro, pero sin desentendernos del todo. Un enredo de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio. Mientras tanto, a los vecinos ni les dejan tener el servicio, ni lo pagan.

No sé cuál fue el origen de la primera construcción de Miraflores del Palo, pero, probablemente, muchos de los que vivan allí ahora se hayan comprado un piso o una casa a un precio medio alto, en una zona que está en pleno núcleo urbano, por el que pagan impuestos como todos, pero que a la hora de tener servicios no son como los demás, como si fueran una especie de gracias que se conceden o no en función de cómo está de generosa la autoridad ese día.

Esto es como si un extranjero que reside aquí y tiene ya la nacionalidad española acudiera a su médico y éste le examinara para curarle y salvar su vida, pero no pudiera tratarle de su dolencia porque el riñón derecho no lo ha recepcionado España y queda legalmente fuera de su competencia. Pues eso.

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