Ricos y políticos

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Aveces, cuando te timan, además del dinero pierdes otras cosas, por ejemplo tu honorabilidad. En el caso canónico del timo de la estampita además de como un idiota, quedas como una mala persona, de modo que los timadores, de tenerla, alivian su mala conciencia pensando que, al fin y al cabo, le han robado a un ladrón bastante más inmoral que ellos, porque, en ese timo, el timado trata de aprovecharse de un inocente.

Al poco de ser elegido, el presidente Trump anunció que renunciaba a su sueldo, cobrando solo un simbólico dólar anual. Con ese gesto el nuevo presidente le ahorraba al pueblo norteamericano cuatrocientos mil dólares anuales. En un tiempo en el que los políticos se muestran impotentes para resolver los problemas sociales, a la velocidad y con la gravedad con las que se nos presentan, abundan las pujas a la baja: yo te hago lo mismo, es decir nada, pero por mucho menos que mi contrincante. Y Trump ha hecho una oferta difícil de superar.

Salvo por él mismo. De hecho, el presidente Trump ha donado un millón de dólares para ayudar a las víctimas del huracán 'Harvey'. Un día, un vecino de escaño, me dijo, ironizando, que el siguiente paso es pagar por ocupar un cargo político. La donación de Trump recuerda a aquellos políticos de la antigua Roma que, cuando había hambre, abrían sus graneros al pueblo. Ya se sabe, las campañas siempre han sido caras. Luego, eso sí, solían resarcirse bastante bien al llegar al poder.

Entre la noticia de la renuncia al sueldo y la noticia de la donación del millón de dólares, hemos visto publicados titulares como este: 'Proteger a los Trump cuesta 120 millones de dólares, ocho veces más que a los Obama'. Obama costaba los 400.000 dólares de sueldo anual más los 15 millones de su seguridad. Trump cuesta un dólar de sueldo anual y 120 millones de seguridad. Por supuesto, antes de ser elegido, Trump había criticado lo costosos que resultaban los desplazamientos de los Obama.

Con todo ¿es un hombre generoso el presidente Trump? Se calcula que el coste del daño que ha hecho el huracán es de ciento sesenta mil millones de dólares. Como presidente las ayudas que quiere dar son de ocho mil millones, lo que es claramente insuficiente. Como mecenas, el millón de dólares de Trump es, sin duda, muy loable, pero en relación a su fortuna es como si el español medio donara ochenta euros de su patrimonio, o dos euros de un sueldo medio mensual, si no tiene patrimonio. Eso sí, si usted dona ochenta euros, puede estar completamente seguro de que no saldrá en los periódicos. Un patricio romano aplaudiría a rabiar la estrategia publicitaria de Trump. Una estrategia que se basa en la dificultad que tenemos los humanos para hacer cálculos relativos, y sobre todo con cifras muy superiores a nuestro sueldo mensual. Algo que saben muy bien los ricos cuando nos timan en política, para lo que siempre encuentran colaboradores necesarios entre la muchachada indignada de la clase media. Ya lo decía el apóstol Mateo: al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará. No falla.

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