El reto de acabar la Catedral en el año 2028

Recreación de la catedral de Málaga con todas las obras acabadas.
Recreación de la catedral de Málaga con todas las obras acabadas.

El Obispado ha lanzado su plan para que la 'manquita' deje de serlo y completar todas las obras pendientes

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

El obispo tiene un plan. Y está empeñado en llevarlo a cabo. Y está en su derecho por otra parte para al menos intentarlo. Y aunque no lo ha dicho no es de extrañar que tenga en el horizonte el año 2028 para terminarlo. Jesús Catalá ha sido el único prelado de los últimos que ha tenido Málaga que seguramente se ha empeñado a Dios y quién sabe si a todos los santos para que la catedral se acabe. El Obispado acaba de presentar su plan director en el que se recogen las actuaciones que hay que llevar a cabo para acabar la seo, entre ellas, terminar la torre sur. Hasta ha cuantificado el coste: once millones de euros, una cantidad para nada desorbitada. A la Junta de Andalucía, de entrada, no le hace gracia la idea y quiere dejar las cosas como están, aunque admite que se hagan retoques para conservar el que es el monumento más visitado de la capital. Este hecho no significa per se nada, porque el primer mandamiento de cualquier turista que se precie es contemplar la catedral de la ciudad que visita con independencia del valor artístico que tenga. Es difícil encontrar en el mundo que la gente se oponga a que se termine un proyecto por muchos siglos que hayan pasado. Las catedrales tardan muchos años en completarse. Ahí están los ejemplos recientes de la Almudena de Madrid o la mismísima Sagrada Familia de Barcelona, cuyas obras se han reanudado para reflejar el proyecto del gran Gaudí. Pues en Málaga hay un recelo muy extendido entre la población para que la 'manquita' deje de serlo. Quizá el problema es circunscribir el debate a torre sí o torre no y que el resultado afecte a todo lo que hay pendiente de hacer. No tiene sentido oponerse a que se haga un tejado de dos aguas en nombre de la torre. Tampoco se entiende que el frontón de la fachada se quede a medias. ¿Qué valor artístico tiene dejarlo así? O que tampoco se completen los cubillos, o la balaustrada con imágenes de santos. Tampoco parece que se minusvalore a la actual catedral que se construya la sacristía mayor. Se acabaría entre otras cosas con la actual imagen que presenta la zona trasera, donde se ve que la obra está inacabada. Eso es como si ahora se dejara un forjado o un nudo de forjados al aire en una construcción actual. El Obispado tiene razón en eso: la catedral está inacabada y no hay una razón objetiva para no completarla. Sí parece más caprichosa la idea de quitar el coro del lugar en el que se encuentra con el pretexto de que impide a los parroquianos seguir las misas. La actual ubicación del coro sí es un elemento que da valor específico a la catedral de Málaga. Es algo peculiar, distintivo, pues es de las pocas seos en las que el coro no se encuentra tras el altar, sino en medio de la nave central de la basílica. O sea, que moverlo supone perder uno de sus principales señas de identidad. Lo de la torre es diferente, porque es un culto a lo inacabado, algo difícil de entender pero que es así, quizá porque en la ciudad hay un especial gusto por dejar las cosas a medio hacer o sin empezar. En este caso concreto debe debatirse. Quizá en Málaga esté sobredimensionado el tema de la 'manquita', porque fuera de la provincia realmente muy poca gente conoce a la catedral por este detalle. Entre otras cosas, porque el monumento radicado en Málaga no tiene la relevancia de otras catedrales como las de Sevilla, la mezquita de Córdoba, la de Burgos o la de Santiago, por poner unos ejemplos. En ese sentido la de Málaga no destaca entre las mejores catedrales de España. No ocupa páginas destacadas en los libros de texto de Historia del Arte. Eso es así. Más allá de su actual riqueza actual, se debe afrontar de una vez qué se hace con la catedral en un debate abierto, sin miedos, en los que cada parte diga lo que realmente piensa sobre qué se debe y qué no se debe hacer. El principal templo católico de Málaga merece estar claramente definido quinientos años después de que empezara a construirse, allá por el año 1528. Si sumamos ese medio milenio, el 2028 sería una fecha redonda para cumplir el reto que acaba de lanzar del Obispado.

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