El alféizar

Resurrección flamenca

Rafael J. Pérez
RAFAEL J. PÉREZMálaga

Ayer domingo, Domingo de Resurrección, Virginia Gámez junto a Andrés Cansino ayudaron a rezar y celebrar la resurrección de Cristo a más de 300 personas. Fue en misa. En la eucaristía solemne de las doce de una parroquia cualquiera. Porque cualquiera puede ser una parroquia de la que escribimos cuando se habla de centenares de personas que celebran la fe en Cristo resucitado. No es única. Es una de las múltiples parroquias de Málaga que celebraron la fe en Cristo resucitado. Una fe que lleva a conducir por las calles de la bondad el perdón y la belleza. También del amor, la vida y el arte. Arte que supo desplegar magistralmente, de manera sobria, la malagueña Virginia Gámez. Excelente mujer y artista que con su buen hacer junto al arte de Cansino supo emocionar y establecer una conexión única y auténtica con la vida y con la fe. Una fe en Cristo resucitado que vive en cada hombre y mujer que experimenta la vida del color que sea. Porque Cristo en el siglo XXI está presente en la vida. Directa y exhaustivamente. Discreta y contundentemente. Porque la resurrección de Cristo estimula los sentidos. Y ofrece a quien la experimenta la vivencia de una experiencia única. Siguiendo a Cristo se cambia y mejora el sabor de la historia humana. Se experimenta la resurrección flamenca de la mano de la esperanza y el amor. Con inteligencia, valentía y perseverancia. Cual llama ligera que arde que puede llegar a romper la pesada cubierta de la noche de tantos corazones y vidas. Por eso, la comunidad cristiana católica debe avivar en ella y a su alrededor su amor a la vida, especialmente a la que experimentan y exprimen los pobres. Y debe hacerlo prestando su voz a los que no tienen voz. Debe favorecer y potenciar la vida a su alrededor. A la manera de los flamencos cuando saborean el arte.

Estamos en la semana de Pascua de Resurrección. Millones de cristianos celebran que Cristo está vivo. Precisamente por eso quien se defiende como cristiano o quien caminó o portó a los sagrados titulares en esta pasada Semana Santa en Málaga está convocado al encuentro con la vida. No puede ser mera anécdota para los cristianos. En su reacción y en su actitud se define su ser y también su futuro. O dicho de otra manera: en la forma de vivir se condiciona la vida.

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