Repaso Semanal

¡Respeten las herencias de una vez!

Los ayuntamientos pueden dejar de cobrar las plusvalías mortis causa desde ya, pero prefieren marear la perdiz con la reforma legal

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Los jueces se han convertido en los grandes aliados de los contribuyentes. De vez en cuando dan una gran alegría al respetable. Ya ocurrió con las cláusulas suelo, que consideraron nulas de pleno derecho cuando no se especifican de una manera clara en los contratos donde se formalizan las hipotecas. O con las plusvalías a pérdidas, o sea, cuando se vende un inmueble por un valor inferior al que se compró. En esos caso no se debe pagar la plusvalía a los ayuntamientos, que no tenían consideración con estas minusvalías patrimoniales. La última buena nueva ha llegado desde un tribunal de Cantabria, nada menos que el Tribunal Superior de justicia de esa comunidad, que ha declarado nulo el requisito de la convivencia previa en el domicilio del fallecido para que se puedan bonificar las plusvalías en caso de herencia. Pues bien, los ayuntamientos de aquí, de la provincia, siguen escudándose en que están a la espera de que se reforme la ley estatal que regula este impuesto para tomar cartas en el asunto. O sea, una excusa infantil, porque a día de hoy pueden bonificar las plusvalías por herencia de la manera que quiera. Pero ahí está la clave: que quieran de verdad. Y pueden, pero no quieren. Que se dejen de rollos. La norma les permite bonificar hasta un 95% en los casos de plusvalías mortis causa a los herederos que sean cónyuges, padres o hijos. Algunos municipios tienen consideración con el viudo o viuda, que son los que lógicamente han convivido hasta el final con el causahabiente. Pero poco más, ya que los requisitos que se imponen afectan a muy pocos herederos. Es más, hay veces que muchos padres se van a vivir con sus hijos porque necesitan cuidados especiales y los descendientes no se benefician de la rebaja en la plusvalía porque han estado conviviendo en casa de los hijos. Esta es la realidad. Las plusvalías mortis causa son un gran filón recaudatorio para los ayuntamientos. Es cierto por ello que si se eliminan pierden buena parte de sus ingresos, pero también lo es que tienen margen para recortar sus gastos. Por ejemplo, en cuestiones que no son de su competencia.

El Ayuntamiento de Málaga ha destinado muchos millones de euros en levantar VPO cuando la administración responsable de ello es la Junta de Andalucía. Estaría muy bien esta conducta si no fuera porque al final este esfuerzo lo están pagando los contribuyentes malagueños a través de impuestos como el de la plusvalía en caso de herencia. Es cierto que está pendiente de establecer un sistema realmente justo para la financiación local. Pero no puede ser que hasta entonces sean los vecinos los que suplan esta merma de ingresos de los ayuntamientos, que siguen siendo los más castigados por el Estado a la hora del reparto. Hasta que llegue ese momento, que cada uno asuma lo que le corresponda. No más. La gente está especialmente sensible con el asunto de las herencias. Ya se ha conseguido que el impuesto de sucesiones sea prácticamente residual, porque sólo va a afectar los herederos que reciban más de un millón de euros del testador, aunque también hay quien pueda sentirse discriminado por ello. Si ya se ha pagado en vida por unos bienes a través de IBI, IRPF o Patrimonio en su caso no hay por qué pagar por el mero hecho del traspaso a un hijo por muy alta que sea la cantidad que se deja. Pues con las plusvalías de los ayuntamientos ocurre lo mismo. No hay una razón objetiva que la sustente, porque año tras año se está pagando el IBI de los inmuebles con arreglo a su valor catastral y el que lo recibe va a seguir abonando este impuesto. A los ayuntamientos sólo se les puede considerar como unos herederos forzosos, que a su manera se hacen con una especie de legítima sin tener ningún vínculo familiar con el fallecido. Ya está bien de meter la mano en las herencias. ¡Respétenlas!

Fotos

Vídeos