REPLANTEAMIENTOS

JOSÉ MANUEL BERMUDO

Es curioso observar como determinados proyectos que en su día se llevaron a cabo con ilusión y como grandes logros para la ciudadanía se encuentran, con el paso de los años, en una situación muy distinta a la que en un primer momento se pensó. En algunos casos pudo ser el empeño personal de algunos gobernantes, por capricho o por intereses, en otros una prisa desmedida a causa de cercanas elecciones y en otros por malos planteamientos, aunque contasen con el consenso de todos. También es verdad que hay casos que no tienen explicación; simplemente no encajaron entre la población y nunca tuvieron éxito.

No sabemos en cuáles de estas situaciones podríamos encuadrar a la Plaza del Mar de Marbella, donde hace décadas se levantaba una de las primeras mansiones de aquella ciudad que despertaba al turismo y que después desapareció para convertirse durante años en un enorme solar pendiente de uso. Circularon todo tipo de especulaciones sobre su destino, incluida la posibilidad de un gran palacio de congresos o un emblemático teatro, pero las conversaciones de calle eran muy distintas a las que se manejaban en algunos despachos. Finalmente se levantó un centro comercial con una extensa plaza superior que suponía atender a varios sectores. Se incluyeron varias salas de cine que venían a paliar el déficit que arrastraba la ciudad, en su casco urbano, desde hacía tiempo. El resto de los locales se llenó rápidamente con todo tipo de ofertas, hasta un gran supermercado. Además, en su planta baja había lugar para aparcar un buen número de vehículos y facilitar así el acceso al edificio.

Ya hemos comprobado lo que ha ocurrido con los cines y muchos locales comerciales, que se han quedado vacíos a la espera de mejor vida, mientras que la plaza, con magníficas vistas al mar siempre ha sido un sitio desangelado, prácticamente solitario y sin apenas uso por los ciudadanos o por actividades colectivas, aunque cuente en su suelo con un magnífico restaurante que sí parece de éxito. ¿Y el aparcamiento? Pues su principal uso ha venido siendo el de guardar coches abandonados, aunque en él no quepan todos los del municipio, que son muchos.

El Ayuntamiento anuncia actuaciones en la zona para mejorar infraestructuras en las calles cercanas, en una zona a la que siempre se ha llamado Molino de Viento, lo que seguramente será necesario desde hace tiempo, pero cabe también preguntarse como se consigue que un buen sitio tenga alma. Claro que también habrá algún vecino cercano que se plantee que mejor que lo dejen todo como está, que no quieren perder su tranquilidad, lo que es un punto de vista a tener en cuenta. En todo caso, hay sitios que al personal no le entra por los ojos por un motivo inexplicable y, echando la vista atrás, nos preguntemos si podría haber servido para otra cosa.

Por otra parte, en la misma zona es muy posible que desaparezca o se modifique sensiblemente el carril bici que hace más de un año se instalaba como solución a la utilización del paseo marítimo por parte de los ciclistas para no tener encuentros poco agradables con los peatones. En el tiempo transcurrido se ha comprobado que no fue así. Las bicicletas siguen por el mismo sitio de siempre y el doble carril implantado sirve más para los vehículos de carga y descarga (que buscan como locos dónde detenerse) que para el uso pretendido. Vecinos y comerciantes no han dejado de quejarse y quieren que se vuelva a la situación antigua. Aquí chocarán los interés con los colectivos que defienden el uso de las dos ruedas, pero entre todas las partes deberán plantearse una linea de actuación que tenga en cuenta todos los intereses y que estudie los lugares más adecuados en una ciudad que no es precisamente plana. De todas maneras, la polémica puede estar servida y cada parte luchará por lo suyo, sobre todo teniendo en cuenta que se acercan unas elecciones municipales y que la especial situación política en el municipio (con cambios a mitad de camino incluidos) presenta cíclicamente replanteamientos en las decisiones, aunque a veces tengan difícil la vuelta atrás.

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