Regular

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Publica estos días la prensa sendas informaciones sobre el propósito de los presidentes Macron y Trump de establecer ciertas regulaciones legales para Internet. La intención del presidente Macron es impulsar una ley para perseguir la publicación de noticias falsas en la red. La del presidente norteamericano es acabar con la llamada neutralidad de la red, y de camino con la neutralidad del Estado, legislando a favor de las empresas de telecomunicaciones frente a las proveedoras de servicios en Internet. Lo que en la práctica significará establecer una Internet a dos velocidades, una, más cara, para que los ricos no tengan que esperar, y otra, más lenta, para los menos ricos, porque los pobres, los pobres de verdad, no tienen Internet. A lo que quiere hacer el señor Macron lo llaman regulación, y eso inquieta a los fundamentalistas neoliberales, y a lo que quiere hacer el señor Trump, se lo califica como desregulación, y eso los tranquiliza.

Convendría, no obstante, aclarar que quienes hablan de no regulación no defienden la sustitución de las reglas por el azar, sino por otras reglas. En la naturaleza, los lobos y los corderos no se comen aleatoriamente entre sí, sino que son los lobos los que siempre se comen a los corderos. Volver al Estado de Naturaleza del que hablaba Hobbes significa volver a la ley del más fuerte. La neutralidad de la red requirió un importante esfuerzo regulador por parte de la administración Obama, la desregulación que propone el presidente Trump significa que sólo rige una regla: 'los ricos primero'. Lo que hacen los absolutistas del mercado es afirmar que esa regla es mucho más natural y sencilla que la regulación que había establecido el presidente Obama. En palabras del presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos: «no es nuestro trabajo decidir quién gana y quién pierde en la economía de Internet». Está claro quien se va a comer a quien a partir de ahora. Las telefónicas harán con las empresas proveedoras de servicios, lo que estas hicieron con las creadoras de contenidos. Lo que no está claro es por qué las decisiones que tomamos con nuestro dinero han de ser necesariamente más naturales que las que tomamos con nuestro voto.

La desregulación que propicia el presidente Trump tendrá un final bastante previsible, será sustituida por la regulación que establezcan las compañías de telefonía, una regulación privada que tendrá menos garantías democráticas y que permitirá una mayor acumulación de dinero y poder a quienes ya tienen mucho. Que el presidente Macron alcance el éxito en su intento de evitar que Internet sea tóxica parece más imprevisible y también más improbable, sin embargo, si lo consigue, su regulación habrá traído más democracia y más libertad a su sociedad. Es verdad que regular cualquier actividad humana puede conllevar riesgos para la libertad, pero también es cierto que la ausencia de leyes no equivale a la libertad, sino a la tiranía del más fuerte, del más rico, o del que tiene menos escrúpulos, y en eso se está convirtiendo Internet.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos