Recuperar el colmillo

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

Hoy es de verdad el 4D, la fecha que de pronto se ha aparecido, tras 40 años oculta, como la oportunidad para que los andaluces recuperen las ganas de luchar por lo suyo. La gran pregunta es si esta sociedad, ya madura democráticamente, es capaz de hacerlo. Nunca nada vuelve, como el río de Heráclito, pero ¿es posible esperar que la idea de Andalucía una de nuevo a millones de personas en todas las ocho provincias, como entonces?

Resulta curioso que el 4 de diciembre de 1977 muchos creían que la bandera blanca y verde era la del Betis, y hasta así se utilizó para despreciarla; nadie conocía el himno, que por otra parte aún casi ni tenía música. Por aquel entonces andaba el periodista sevillano Enrique García camino del piano de Pepe Romero para para poner en un pentagrama la partitura que le había prestado Luisa Infante, y que se grabaría artesanalmente en su casa para luego hacerla sonar por primera vez en el salón de una cooperativa de libros de estudiantes en la calle Placentines. Ni apenas nadie, fuera de los círculos más militantes, había oído hablar de Blas Infante y del intento de crear un estatuto andaluz en la República. Éramos más pobres, más incultos, teníamos más miedo e incertidumbre, los partidos políticos apenas sí existían, manifestarse no era algo frecuente, sino incluso arriesgado, nadie organizó autobuses ni bocadillos, ni hubo campañas, ni mucho menos 'fake news', y pese a todo aquello pasó.

La política de la Andalucía de este final de 2017 tiene ante sí el reto de recuperar ese espíritu transversal de lo andaluz, saltando por encima de los elementos partidarios, sectarios, que encanallan la vida cotidiana de la cosa pública autonómica. La legítima y necesaria crítica de la actividad de la Junta no debe obstar. Ni hacerlo es ir contra Andalucía, como el PSOE quiere hacer ver, ni salir a reclamar derechos es apoyar a este partido. El reto de todos es recuperar el colmillo. Va a hacer falta.

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