El sitio de mi recreo

El 155 real

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

La única Cataluña es la real. No existe la tierra prometida de la Ínsula Barataria que los políticos secesionistas soñaron. Los días que olvidaron el verano, pesan más desde que la política quiso suplantar a la realidad. El desafío soberanista catalán nos ha regalado a un Felipe VI para la Historia, a demasiados independentistas a la carrera, a una multitud de políticos constitucionalistas acomplejados y a un 155 asténico. La justicia sin venda que hemos conocido durante estos días no ha podido construir tampoco con éxito una verdad que nada tiene que ver con lo real. Las decisiones de los tribunales parece que se convertirán en meras notas al pie de página del relato que está escribiendo día a día, con trazo firme y grueso, la economía. Los ciudadanos expresan su verdad con la literatura de su hacienda, por mucho que la honra y el honor se escriban también con 'h'.

En los días lluviosos de la triste Bruselas, o en los patios sin moqueta de las cárceles madrileñas, siguen caminando algunos políticos secesionistas catalanes soñando con su república 'interruptus'. De nuevo cortejan a las urnas para que el 21 de diciembre les toque el 'Gordo' de la política. Pero la realidad es otra, más de 2.400 empresas han salido de Cataluña desde el simulacro de referéndum del 1 de Octubre pasado, cinco de cada diez comercios catalanes han sufrido caída de ventas en este mismo periodo, se estima que la actividad turística ha caído en torno a un 20% y las perspectivas de este sector clave son poco halagüeñas , al menos un 25% de los consumidores nacionales declaran que harán boicot a los productos catalanes, y muchas de las empresas más importantes están considerando seriamente trasladar sus unidades productivas fuera de la comunidad autónoma catalana. Toda esta tormenta perfecta se traducirá, si los ciudadanos no lo remedian en las elecciones autonómicas próximas, en pérdida de empleo y decrecimiento económico importante.

Lo que la política no pudo contener, la economía lo paró en seco. El 'proces' comenzó a naufragar el día en que la economía libre comenzó a expresarse en contra de lo que dictaba la política, que se empeñaba en mantener artificialmente con el dinero de todos los contribuyente el castillo de naipes independentista.

Frente al caquéctico artículo publicado de madrugada en el BOE, los españoles sí que redactaron el 155 real.

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