POR LA VÍA RÁPIDA

OJO DE HALCÓN

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El temor era que La Rosaleda se convirtiera en el Miniestadi, pero no le hizo falta al Barça. Jugó como en casa, con una apabullante hegemonía, como si fuera un entrenamiento con público. Es verdad que del Málaga no hubo casi ni rastro, pero seamos esta vez más comprensivos con el equipo. No tuvo ni fuelle ni energía -y si me apuran, tras la victoria del Levante, ni siquiera más amor propio-, pero su rival salió a finiquitar por la vía rápida. Se trataba de olvidar la ausencia de Messi, sentenciar pronto y no desgastarse para la cita del miércoles en la Champions frente al Chelsea. Algún jugador visitante acabó el partido como Federer: sin sudar.

Otra cuestión, eso sí, es que a estas alturas Jose ya nos tenga desconcertados a todos. Incluidos, claro está, los jugadores. El Málaga apenas tiene gol, pero al menos con En-Nesyri e Ideye juntos empujaba (que ya es algo). Que a estas alturas el gaditano volviera a utilizar a Rolan en punta fue de nuevo una concesión al contrario.

Ay, fue marcar Coutinho y recordar la última vez que lo hizo ante el Málaga. Pero no por aquel gol, obviamente, sino por la remontada en Cornellá con goles de Van Nistelrooy y Demichelis. Aquello apuntaló las aspiraciones de acudir a la Champions a ocho jornadas del final. De aquel Málaga no queda absolutamente nada. Por cierto, en el arranque el brasileño dinamitó la defensa. En las dos acciones de Luis Suárez -la segunda, el 0-1- sacó de su zona a Luis Hernández y dejó demasiado expuesto a Ignasi Miquel con el ariete uruguayo.

Samu no está. Así de claro y de triste. Y duele porque es malaguista por los cuatro costados. Hay futbolistas que deben pelear con la báscula y otros que necesitan coger unos kilos. Cuando llegó Samu recuerdo que me dijeron: «No veas lo fino que está...» Y precisamente a él lo que le falta es más presencia física para poder chocar, para llevarse la pelota en el cuerpo a cuerpo. Nunca fue un futbolista desequilibrante por una velocidad extraordinaria. Su terrorífica entrada a Jordi Alba es una muestra de la inseguridad que lo corroe.

No hubo historia tras el 0-2. El guion estaba claro: el Barça no pisaría el acelerador si el Málaga no intimidaba. Mientras la afición se conforme con una carrera de En-Nesyri (y no lamente sus claras ocasiones falladas) y con una diagonal de Rolan, que se desgasta lo justo para poder ir al Mundial... Salió Lestienne a la hora de partido por Chory y al menos vimos profundidad... ¡Ah! Y también jugó Success. Jose dijo en la previa que envidiaba su estado físico: «Ojalá yo tuviera su cuerpo». ¿Hablaba de ahora o de la etapa en que él era futbolista? Porque, digo yo, si estuviera bien sería titular, ¿no? ¡Basta ya de tomar el pelo!

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