Este radar va como un tiro

SIN IR MÁS LEJOS

Las carreteras de alta capacidad se van quedando pequeñas, pero amplifican sus tragaderas recaudatorias

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

No hay aparentemente relación directa de causa y efecto entre ser una provincia muy dinámica y encabezar en España la recaudación que proporcionan los radares de las autovías. Somos, después de Madrid, el segundo territorio en número de sanciones pero aquí la caja es mayor. Ser desde hace años la tercera provincia del país en creación de empresas tampoco parece una razón de peso para que Tráfico recaude aquí como si sus radares fueran una 'startups' global de éxito local que ha encontrado una palanca imbatible de negocio crujiendo al personal. Que el sector turístico vaya como un tiro no parece tampoco explicación suficiente para ese ring ring caja que todos los días sacude a 800 conductores. De enero a junio se han recaudado casi cinco millones de euros en multas en Málaga, unos 26.000 euros al día. No hace falta que los que nos visitan circulen a un ritmo endiablado para encontarse en el buzón su correspondiente fotomulta, basta con que se supere discretamente el tope de velocidad para que la estadística, una vez torturada, les asigne los 32 euros per cápita como ecotasa encubierta.

Las variantes y los accesos se parecen más a una ronda de inversión diaria donde muchos se dejan el dinero muy a su pesar, lo mismo que los nervios en los atascos de vuelta de la playa o del Parque Tecnológico, esa multa silenciosa y diaria. Las carreteras de alta capacidad se van quedando pequeñas pero amplifican sus tragaderas recaudatorias a poco que la retención se despeje. Hay que ser optimistas después de todo y pensar en que la solución a los atascos y la saturación de algunas vías puede llegar más pronto que tarde porque nada le va peor a un ubérrimo radar que retenciones cada dos por tres. Allí donde hay caravanas es imposible la más leve infracción y por tanto el lucro cesante está tan asegurado como ese mosqueo general cuando se baja por Las Pedrizas. Desde luego la seguridad así es de libro, como las multas a despistados. Los 80 por hora en casi todo el trazado suponen casi el mismo riesgo que tener el coche aparcado. Podemos llorar con un ojo de cristal de radar porque si a Madrid le ganamos en recaudación pero con algunas multas menos, con un número de sanciones calcado al de todo Aragón en el primer semestre -137.000- en Málaga se recauda un millón menos. Dos botones de muestra de que la eficacia recaudatoria vial es un arcano inescrutable que va por barrios y regiones y afina márgenes de error como el tio Gilito cuenta céntimos. Si la seguridad extrema fuera el gran bien a proteger el radar no andaría entre matojos ni vivaqueando en el arcén, los peajes serían baratos y los avisadores tan obligatorios en cualquier coche como el cinturón. En la capital se jubila el coche que multaba en marcha por las calles y lo van a cambiar por cámaras de diseño israelí, toda una guerra tecnológica en la que el dinero para educación vial es el soldado desconocido.

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