Querido lector

El alféizar

RAFAEL J. PÉREZ PALLARÉS

El fallecimiento de Chiquito de la Calzada o José Manuel Maza sitúa ante un acontecimiento que, llegado el momento, viviremos como protagonistas. Pero mientras tanto, ya que seguimos vivos, es bueno reflexionar sobre nuestra vida. Y cómo nos conducimos en ella. A todos, llegado el momento, nos llega la hora. La hora de la verdad. Es cuando se nos acaba el cuento, las historias y emociones de toda índole.

Por eso, tal y como está el patio, la única alegría que resta es comenzar en cada momento sabiendo que, haciendo el bien, no solo somos más felices, sino que además hacemos más feliz la vida a los demás. También al enemigo. Recuerda que la belleza y la bondad salva al mundo. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante. Buscando lo mejor. Sin dejarse pisotear y sin pisotear.

La historia de la humanidad es la historia repetida de amores humanos pero resueltos de forma diversa. Entre los amores duraderos y los rotos aparecen otros que recorren largos caminos sinuosos en ocasiones, difíciles de descubrir y mucho más de definir. Por eso es sugerente la máxima «ama un solo día y el mundo habrá cambiado». Desde la gratuidad, sin esperar nada a cambio, sin buscar lugar para colgarse medallas en la chaqueta. Quien ama ya está pagado. Quien ama de corazón deja en libertad aunque duela. ¿Pero dónde encontramos el fértil y seguro acceso al amor? En el silencio. Vivimos rodeados de ruidos y estímulos y, es en el silencio, puerta privilegiada al amor y a la Trascendencia, donde podemos empezar a saborear lo mejor que podemos vivir y dar. El silencio resitúa y hace valientes porque nos enfrenta a nosotros mismos. La sensación vivida en el silencio nunca se repite porque cada momento es único y porque hombres y mujeres jamás nos repetimos. Escribía Truman Capote que quizá no sean eternas, pero hay realidades que superan en belleza a los sueños. Habría que completar la reflexión reconociendo que hay realidades que son semillas de eternidad que en sí mismas contienen verdad y eternidad. ¿Cuáles? Las referidas al amor. Todas y cada una. En su loca y dudosa aproximación también. Cada vez que amamos queremos sin saber y nos acercamos irremediablemente a una vida con sentido pleno. Y a la inversa, quien toma el camino del mal, transita por la vida como una larga caída, querido lector.

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