Problema de identidad

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

La España del Lazarillo de Tormes renovaba sus votos en pleno mes de agosto en la Serranía de Ronda y se cobraba el puesto de un concejal socialista al que la boda de su hija le ha salido mucho más cara de lo que nunca pudo imaginar, y no crean, que a lo mejor la cosa no para ahí, porque PP y Podemos piden también el cargo de la alcaldesa, que intenta salir airosa anunciando que llevará el tema a la Fiscalía, lo que no deja de sorprender porque la oficiante y firmante del acta de la boda que se celebró un día siendo otro fue ella. Aduce que las cosas que se firman no se leen (sic). Con lo fácil que hubiera sido casarse de verdad el 21 en vez del 17, pero claro a lo mejor ya tenían hechas las invitaciones. Nadie reparó en las redes sociales. Me caso el 17, digo y firmo que ha sido el 21, pero el 18 lleno Facebook de fotos diciendo que todo el mundo se lo pasó muy bien. Lo mismo que se lo estaban pasando muy bien miles de personas en los conciertos de Starlite, evento al que una parte de la corporación de Marbella le tiene puesto los puntos. Podemos apela a la legalidad para presionar a un alcalde que parece sólo entretenido en convencer a los ediles 'independentistas' de OSP para que no le quiten el cargo, sabiendo que la 'clara, intachable e intocable ideología' de semejante formación política sólo tiene un arreglo posible... Podemos odia Starlite. En realidad odia todo aquello que suponga riqueza. España va saliendo del pozo, pues a reventarla, que para eso buena parte de la formación se autobautiza como 'antisistema', que la palabra lo dice todo. Hay turismo, pues a machacarlo como sea, y entonces se unen a los 'antitodo' en Cataluña y dan alas la nueva modalidad de 'turismo-borroka' a ver si se consigue que no sigan viniendo turistas, que ya son muchos... Starlite suena a esplendor, a lujo, y en Podemos se quiere igualar a este país, a sus ciudadanos, por abajo, no por arriba, extraño ideal que busca que todo el mundo esté cabreado a la vez para reactivar su nido de votos. No buscan que se mejore a los que menos tienen, sino que todos tengamos menos. Claro, Starlite les suena a turismo, vacaciones y lujo... ¡Dios, todo a la vez!, y entonces se apela a la legalidad y a la igualdad ante un alcalde que debería tener la suficiente personalidad para no ser rehén de unas minorías, porque el interés general debería ser lo primero. Starlite estuvo sin permiso hasta 48 horas antes de inaugurar el festival. Lo lógico sería que José Bernal pegara un golpe encima de su mesa y le explicara a los que no parecen entenderlo qué es Marbella, su pasado, su presente y su futuro. Starlite se plantea irse de Marbella, porque una mínima parte de Marbella no quiere que la ciudad sea lo que es. Es, sencillamente, un problema de identidad. Y también puede ser un problema de intentar salvar un sillón como sea. Decenas de ciudades aspiran a este festival, al que parte (mínima, pero suficiente) de la corporación de Marbella le hace ascos. El calor hace mella en todos, pero afecta a unas cabezas mucho más que a otras, eso está claro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos