Presupuestos europeos

ANTONIO PAPELL

Nadia Calviño, directora general de Presupuestos en la Comisión Europea, reflexionaba no hace mucho en la prensa sobre los futuros presupuestos comunitarios, que en mayo deberá aprobar la Comisión para el periodo 2021-2027. Es prácticamente la única voz española que se ha escuchado sobre un asunto tan vital como es la construcción europea, cuyo avance debería ahora despegar tras la conjunción entre Macron y Merkel, por un lado, y después del 'brexit' que nos descarga del británico euroescepticismo crónico, por otro.

Los antecedentes no son tranquilizadores: en ocasiones anteriores, las negociaciones para dotar de recursos la gran aventura europea han sido un gran despropósito, en que han destacado la cicatería y la cortedad de miras. De hecho, es asombroso que la UE sea poco más que una idea cuando se conoce que el gasto público que se consume en él es de apenas el 1% del PIB, un montante del que las dos grandes partidas, agricultura y política regional, representan casi tres cuartas partes del total.

Subraya Calviño que este no ha sido un juego de suma cero, en que unos países ganan sólo si otros pierden, sino que todos somos beneficiarios netos de la Unión. Así es, en efecto, aunque no por ello puede pensarse que los socios vayan a considerar siquiera una elevación presupuestaria de sus contribuciones a Bruselas. En cualquier caso, y como señala la funcionaria española, el nuevo presupuesto deberá responder a dos retos principales: «Las expectativas crecientes de los ciudadanos sobre el papel de la Unión para proporcionar seguridad y prosperidad, proteger el modelo de economía social de mercado sostenible y responder a la globalización o la digitalización; las nuevas políticas exigirán financiación, si no queremos que se queden en papel mojado» y «el 'brexit' supondrá la pérdida de un contribuyente importante». Es muy mala señal que el comisario europeo de Presupuestos, Oettinger, haya advertido de que se avecinan seguramente recortes ya que la salida del Reino Unido de la UE puede obligar a reducir el presupuesto comunitario. El Gobierno y los partidos españoles deberían pronunciarse ya al respecto. Hace falta más Europea y este es el momento de lograrlo.

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