Presupuestos

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

El Ayuntamiento de Marbella aprobó la semana pasada sus presupuestos para 2018 y ello ya permite saber que con el comienzo del año las nuevas cuentas entrarán en vigor. Alguien podría decir que estamos ante una verdad de perogrullo, ya que los presupuestos que rigen las administraciones públicas, fuera de los cuales apenas se puede hacer nada, son válidos durante todo el año y que si se aprueban una vez iniciado el ejercicio su eficacia es parcial.

Sin embargo, los vaivenes políticos muchas veces no permiten que las cuentas entren en vigor el 1 de enero, y por eso en el caso de Marbella la aprobación de los presupuestos antes del final del ejercicio anterior se convirtió en una de las noticias más trascendentes del año.

De hecho, los presupuestos aprobados en término, por mayoría absoluta del pleno y sin sobresaltos inesperados bien podrían leerse como la continuación de la noticia de la política de Marbella más importante de 2017: la moción de censura que acabó con la experiencia del gobierno tripartito inaugurada tras las elecciones municipales de 2015.

Los últimos meses han sido tan intensos que posiblemente quede muy atrás la fundamentación que se dio en el verano a la decisión de los independientes de Opción Sampedreña de cambiar de rumbo a mitad de camino, dar un volantazo a la derecha y aliarse con el Partido Popular hasta el final del mandato. En aquellos días se atribuyó el cambio a la necesidad de asegurarse la aprobación de los presupuestos sin depender de las eternas negociaciones que sentaban en torno a una mesa a los tres grupos de gobierno y a los ediles de Podemos en una tira y afloje que exasperaba a los sampedreños y dilataba las decisiones pese a los esfuerzos contemporizadores del entonces alcalde, José Bernal.

Con la perspectiva de unos presupuestos propios para la Tenencia de Alcaldía de San Pedro, a cuya gestión tienen encomendado su porvenir electoral, y con la Delegación de Hacienda a su cargo, para los ediles de Opción Sampedreña las cuentas lo eran todo y en gran medida allí estuvo la explicación de la moción de censura.

Sin embargo, como se ha visto en estas páginas, tener presupuestos es condición necesaria pero no suficiente para una buena gestión. Durante 2017 los ayuntamientos de la provincia se han dejado en los despachos las principales obras programadas y entre ellos destaca el de Marbella, que con responsabilidad desigual de quienes gobernaron los ocho primeros meses y quienes lo hicieron los cuatro últimos, se quedó con las inversiones sin ejecutar. Ahora ya hay presupuestos. Sólo falta que se cumplan.

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