Presupuestos

El gobierno de las cosas necesita observar con detenimiento el largo plazo para tomar decisiones que fundamenten razones actuales que derivarán en bienestar futuro

La aprobación de los presupuestos anuales de una administración pública supone uno de los hitos más importantes a los que se enfrente el gobierno de la misma al frente de sus responsabilidades. Supone que las propuestas recogidas en su programa pueden alcanzarse y materializarse. En un contexto político como el actual, difícil y convulso. El Gobierno de Susana Díaz saca adelante sus presupuestos, siendo la Junta de Andalucía la primera administración que presenta sus cuentas públicas dentro de un contexto de estabilidad política y crecimiento económico.

Elevar la vista por encima de lo más inmediato o cercano nos permite centrarnos en el interés general, éste siempre tiene una lectura mucho más positiva para todos aquellos que nos dedicamos a gestionar lo público. El gobierno de las cosas necesita observar con detenimiento el largo plazo para tomar decisiones que fundamenten razones actuales que derivarán en bienestar futuro. Las condiciones macroeconómicas son la llave para la toma de decisiones actuales, de ahí la importancia de la aprobación de los presupuestos generales de un administración. Desde el Gobierno de Andalucía hemos trabajado con persistencia para alcanzar un acuerdo que dé estabilidad a nuestra comunidad con un entorno nacional en el que el Gobierno de la Nación no logra encontrar el encaje en los apoyos que necesita para sacar adelante su ley de presupuestos en las Cortes Generales.

Las políticas se confrontan no sólo con intenciones sino con realidades. Frente a los titulares de otros, el Gobierno de Andalucía hace una apuesta nítida con el carácter social de sus presupuestos por la dependencia, la igualdad, la educación y la sanidad pública, así como la generación de los condicionantes favorables para la generación de empleo de calidad.

El proyecto de ley de presupuestos de 2018 para Andalucía es netamente social. Lo es, fundamentalmente, porque continúan con la hoja de ruta marcada por nuestra presidenta en que la recuperación económica llegue a las familias, dotándoles de mayor renta disponible y con mejores servicios públicos. Cuando elaboramos este presupuesto pensamos en el empleo y en la recuperación económica. De igual manera se revitaliza el estado del bienestar, con la dependencia y la sanidad pública como grandes ejes, y se incorporan nuevos derechos como la renta mínima de inserción social o la bonificación de las matrículas universitarias, una medida que cabe recordar solo se ha llevado a cabo en Andalucía.

Todo esto es fruto del acuerdo político para sacar adelante las cuentas públicas andaluzas, con un crecimiento del estado del bienestar dirigido a las clases medias. Andalucía dobla al Gobierno central en esfuerzo inversor. En las actuales condiciones nuestro gobierno hace un esfuerzo ingente y a pulmón por el nulo interés inversor del Gobierno de la nación en proyectos estratégicos en nuestra comunidad.

En definitiva, nos encontramos con la aprobación de los presupuestos de Andalucía para 2018 con una oportunidad clara para nuestra tierra. Andalucía se muestra en un contexto nacional convulso y de inestabilidad como la comunidad que primero aprueba sus presupuestos y que dota de estabilidad a su gobierno frente a los vaivenes de otros. Los esfuerzos inversores y de redistribución de la renta por parte del Gobierno de Andalucía permitirán de nuevo mostrarnos como una alternativa real: el justo equilibrio de elaborar unas cuentas públicas, que cumplen con los parámetros establecidos de déficits marcados, con políticas de redistribución que hacen posible un presupuesto social para una Andalucía estable, marcando de nuevo el rumbo de políticas pioneras y pensadas para las personas, porque para ellas se elabora siempre el presupuesto.

Fotos

Vídeos