La posverdad y Sichar

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Aún no saben cuál será su definición exacta, o al menos no lo dicen en público, pero los tontos que han patentado y expandido el término 'posverdad' han ganado su primera batalla. En diciembre la palabra será admitida en el Diccionario de la Academia y por tanto será oficializada e institucionalizada, para alegría de los amantes de los bulos, de las mentiras y de las chorradas que han encontrado un enorme vacío en la mente de mucho y han entrado a saco con la palabreja. La posverdad es una enorme mentira. Eso al menos lo debería recoger así la Academia, pero no lo sé. Tengo dudas... La palabra entrará en el biblia del idioma como sustantivo, y no como adjetivo, como así ocurre en inglés, y por tanto habrá que hablar de «estos tiempos de la posverdad», y no «estos tiempos posverdad', y a diferencia de cómo se refleja en la lengua de Shakespeare, se escribirá unida, no separada ni con guión entre el prefijo y la raíz. Ya verán como da igual, cada uno lo pondrá como quiera. Lo que igual tiene que recoger el diccionario es que hay muchos que llevan utilizando la posverdad como su propia verdad y andan tan panchos. La posverdad ha tenido sus momentos más álgidos en Málaga con el tema del Astoria y el proyecto de Antonio Banderas, pero son otros muchos asuntos los que están salpicados del vocablo. La noticia que se adueñó de los pasillos del Ayuntamiento de Málaga ,el jueves por la tarde (en el pleno en el que el voto de Gonzalo Sichar echó para atrás la renovación en sus términos actuales del CAC Málaga y su gestión), tras sus correcto tratamiento inicial ya fue pasto a las pocas horas de la posverdad en las redes sociales. De pronto, los amantes de la este nuevo elemento literario (sustentado fundamentalmente en twitter) anunciaban el principio del fin de la Alcaldía de Francisco de la Torre, porque en ese voto del edil díscolo de Ciudadanos veían la posibilidad de una moción de censura: 15 y 15 son 30, y el voto de Sichar, 31. Las especulaciones saltaron por los aires, cual confeti en Nochevieja, pero el propio interesado comenzó a dejarlo claro desde el principio, y ayer por la mañana, en el Foro de SUR Málaga Lidera lo reiteró a los cuatro vientos: «Ha sido un voto en conciencia. Yo he votado por cosas con las que no estaba de acuerdo, pero nunca en contra de mi conciencia. No podía dar mi voto porque era imposible, porque estaba totalmente de acuerdo con la moción que presentó el PSOE». Tal como lo dijo deja poco lugar a posibles equivocaciones. La conciencia y las malas relaciones de Sichar con Francés fueron determinantes, pero sólo para esa moción, no para otras cosas. «No va a cambiar nada», añadió. Elías Bendodo, en el mismo foro, muy cerca, sonreía tranquilo mientras tomaba un café. En la escena había una verdad, aunque ya se sabe que en política casi todo entra... Eso también era un signo de que nada ha cambiado. Bueno, menos para el CAC. Ahora, eso sí, los profesionales de la posverdad harán lo que les dé la gana. No van a esperar, siquiera, a que la Academia bendiga al vocablo y le dé su justa definición. Desde este rincón, una sugerencia: posverdad es aquello que es una gran mentira, para todos, menos para quien lo difunde con el único fin de intoxicar y manipular. ¡Ah!, otra cosa: nunca hay que matar al mensajero. Eso es un error de primera importancia. Ana Pérez-Bryan, 'chapeau'.

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