LOS POLÍTICOS DEL PP NUNCA SE OCUPABAN DE LA PASTA

MARGARITA SÁENZ-DÍEZ

Curiosa organización interna la del Partido Popular. Una dirección política diseña el programa, los objetivos y las estrategias para llevarse el gato al agua en cuanto se cierren las urnas. Y una dirección económica prepara el presupuesto para la celebración de esa campaña. La única limitación es el techo de gasto autorizado por la Administración que, a menudo, tampoco se cumple.

Una organización curiosa, sin vasos comunicantes, en la que los políticos viven volcados en cuerpo y alma en ofrecer propuestas convincentes y aumentar el número de votos, mientras los otros se encargan de los números. Funcionan como dos vías estancas que no coinciden siquiera para celebrar con un tinto de verano, «esta vez, vamos bien de pasta».

La declaración de Rajoy, ayer en la Audiencia Nacional, se convirtió en un intento de describir la estructura interna del PP como compartimentos ciegos, sordos y mudos. Su Ejecutiva «nunca discutió sobre presupuestos o cuentas». ¡Qué vulgaridad!

En esa dirección política nunca se le ocurrió a nadie preguntar, por ejemplo, cómo se pagaban las obras de renovación de la sede de la calle Génova. Se veía que andaban trajinando por ahí obreros y técnicos, pero poco más. Que la prensa decía que se pagaba con dinero negro, pues ¡ni idea!

Pero el testigo Rajoy vivió la jornada con brillo propio. Entró en la Sala de Vistas con paso ágil, al estilo de las zancadas que utiliza para pasear por las idílicas corredoiras de Pontevedra. No saludó a nadie, pero tras sus intervenciones miraba al corto tendido de periodistas y público que le seguía con atención, pero como no eran ni de lejos la bancada del PP en el Congreso, nadie aplaudía.

Eso sí, llamó la atención el esmero con el que el presidente de la sala, el magistrado Angel Luis Hurtado impedía preguntas de la acusación por inadecuadas o reiterativas. Como el presidente del PP admitió en agosto de 2013, ante el pleno del Congreso reunido en el Senado, que al menos algunas de las anotaciones de la contabilidad «extracontable» del tesorero Luis Bárcenas podían ser ciertas, es que ésta tenía que haber existido. Pues no. La pregunta quedó anulada.

Es que las cosas son como son y no como uno quiere que sean, replicó con sorna gallega, pero ninguna ironía acerca del problema central. Rajoy nunca conoció que se hubiera dado dinero al PP. Con esto, poca coña.

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