Repaso semanal

Políticos al borde de un ataque de nervios

Políticos al borde de un ataque de nervios
El alcalde, Francisco de la Torre, y el portavoz municipal de C's, Juan Cassá.

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

No se sabe si el alcalde de Málaga se ha arrepentido ya de haberle dado el sí quiero al PP para repetir como candidato en las próximas elecciones municipales. La encuesta que publicó este periódico el pasado domingo no ha tenido que satisfacerle del todo, más que nada porque perdería un concejal de los 13 que tiene actualmente. De la Torre siempre pedía que se hiciera una encuesta para ver si efectivamente él tiraba de los resultados y era un plus en la lista. Lo quería saber antes de dar el consentimiento. Ahora es tarde. A tenor del sondeo no parece que tenga ese efecto, salvo que se considere que el PP podría quedarse por debajo de los diez ediles en Málaga, algo que no ha pasado desde el año 1991. El estudio demoscópico es bastante riguroso, porque se ha preguntado a mil malagueños, aunque hay que en cuenta que al estar encargada por el grupo municipal, que no por el partido, siempre se puede tener la sospecha de que en caso de duda (por ejemplo, que baile un edil) se habrá aplicado el principio in dubio pro encargante, que es lo que suele pasar dadas las circunstancias. En cualquier caso todo parece indicar que el alcalde lo va a tener muy difícil para gobernar, porque no debe desdeñar la idea de que socialistas, que también tienen un pésimo resultado en el sondeo con dos ediles menos, y Ciudadanos, el gran triunfador de la muestra, ya suman más que el PP y podrían pactar el desalojo de De la Torre. Aunque eso es mucho suponer y nadie va a aclarar nada, porque aunque digan una cosa, la praxis demuestra que después son capaces de hacer la contraria.

Lo que sí está constatado es que los políticos están sufriendo un ataque de nervio preelectoral. Hay mucha zozobra porque no se sabe muy bien qué va a ocurrir, tanto en la capital como en el resto de municipios, principalmente de la Costa del Sol. Y por eso se están viendo unas pugnas demasiado virulentas. Justo al lado de Málaga, en Torremolinos, hay un enfrentamiento feroz entre iguales, Margarita del Cid con Pedro Fernández Montes, que no acaba de irse, pese a que desde el partido nadie le ha cortejado como ha ocurrido con su compañero de quinta, Francisco de la Torre. También es destacable la actitud del alcalde de la localidad costasoleña, Pepe Ortiz, que ha querido descabalgar a su rival de la Mancomunidad con muy malas artes. Eso es intolerable. Muy mal. Ha sorprendido la actitud del primer edil, un hombre que siempre había mostrado un buen talante, de sumarse a esa operación que lanzó la izquierda más radical de su pueblo para eliminar a Del Cid. Hay que mantener un respeto mínimo y aquí se ha roto por querer imponer al PP quién puede o no puede ser su representante en Mancomunidad por parte del Ayuntamiento de Torremolinos.

También están saltando chispas entre los regidores de Mijas y Fuengirola. Juan Carlos Maldonado, que bien podría apodarse el 'alcalde mago' porque ya se ha sacado de la chistera dos acuerdos que parecían imposibles para ser el regidor, y Ana Mula, de la que mucha gente de su partido no quiere hacer ya comentarios sobre ella, al menos en público, están manteniendo un raro enfrentamiento. Raro porque no es normal que dos alcaldes se peleen abiertamente entre sí. Y raro porque lo están haciendo sobre un tema sobre el que no tienen competencias. Maldonado ha hecho un brindis al sol al querer apuntarse el tanto de pagar un hospital y le exige a Mula que también pase por caja. La Junta, que es la que tiene que invertir en el hospital, asiste encantada a esta pelea de gallos, que sin duda tiene bastante tufo preelectoral.

En los pueblos, las peleas se suelen dar más entre enemigos que entre adversarios, pues en más de una ocasión estarán provocadas por cuestiones personales. Se llega demasiado lejos. En Alhaurín de la Torre, por ejemplo, le han puesto al alcalde una decena de denuncias que han sido archivadas todas. Visto el resultado, eso huele a persecución. Deben controlarse pese a los nervios, que alcanza a todos los niveles.

También se la juega Juanma Moreno en Andalucía. Sabe que el resultado que obtenga en las autonómicas puede tener un efecto dominó, positivo o negativo, sobre el PP en el resto de elecciones. Por si acaso ya se ha puesto el parche y dice que no se irá si no consigue gobernar, como dijo el jueves en 101TV en el programa 'La Alameda', que presenta el director de SUR, Manuel Castillo. Pero de momento no está en esas. Es más, incluso ya está pensando en hacerle un hueco a Bendodo en su Gobierno andaluz. A lo mejor es Bendodo el que se lo tiene que buscar a él. O a lo mejor ninguno tiene dónde buscarle el hueco al otro. ¿Qué sabe nadie? ¡Qué nervios!

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