Las plusvalías: el expolio de las herencias

Como sociedad, estaríamos fallando a la hora de hacer pagar tributos a la ciudadanía a sabiendas de que la exigencia fiscal a la que sometemos al contribuyente es insostenible

En el último pleno del Ayuntamiento llevamos por la vía de urgencia la modificación de las plusvalías por herencia. Pedíamos algo lógico, que no era más que eliminar los requisitos de convivencia que estableció el equipo de gobierno para poder acceder a unas subvenciones de hasta el 95% en las plusvalías 'mortis causa', a la que, prácticamente, no puede acceder ningún malagueño que hereda, concretamente sólo un 5%. Pedíamos acabar con el verdadero expolio de las herencias, que no era el impuesto de sucesiones como falazmente quisieron hacer ver desde la derecha, sino de las plusvalías.

El Partido Popular, con Ciudadanos y Juan Cassá a la cabeza, abortaron con su negativa que la justicia imperase en estas ayudas. No hacíamos esta propuesta pensando en réditos electorales, lo hacíamos pensando en casos como los de Rosa, Yolanda, Antonio o María, quienes habían tenido que llegar a endeudarse con una entidad bancaria para poder hacer frente al pago de las plusvalías de la casa que heredaron tras el fallecimiento de sus padres. Una casa que pagaron con mucho esfuerzo sus padres y madres, que jamás pensaron que sería una carga, sino un bien que les generaría un apoyo económico en el futuro. Nada más lejos de la realidad.

La burocracia es insensible, no se abre a condicionantes, aplica el texto normativo a pies juntillas. Esta es la realidad que han vivido miles de malagueños que han tenido que acudir a Gestrisam, organismo municipal ocupado del cobro de impuestos municipales, a liquidar las plusvalías por la casa que heredan y se han encontrado con un muro, en ocasiones, insalvable. Esto sucede cuando se plantean ayudas que no ayudan. PP y Ciudadanos presentaron el año pasado ayudas para el IBI y las plusvalías. En el primer caso sólo se han podido beneficiar de ellas el 1% de la población, en el segundo supuesto un 5%.

Desde el Partido Socialista apostamos por cambiar y adaptar las ayudas en las plusvalías y en el IBI. En el caso de las plusvalías llega a ser sangrante, hasta 15.000 euros está pagándose por heredar casas con valores catastrales inferiores a los 100.000 euros. Cada día que pasa sin modificarse estas premisas son más los afectados por el pago de las plusvalías. De hecho, hasta se han llegado a organizar, creando una plataforma que denuncia el grave perjuicio que supone para los malagueños y las malagueñas. La propuesta que partió de este grupo municipal se ha extendido por Andalucía y España, y algunos ayuntamientos tan señeros como Zaragoza han decidido aplicar estas bonificaciones sin cortapisas.

Meses atrás el Partido Popular se rasgaba las vestiduras por un impuesto de sucesiones que prácticamente no pagaba ningún andaluz. Cabe recordar que hasta entonces había que heredar más de 250.000 euros por heredero, excluyéndose la vivienda habitual. Pues bien, ahora ese límite sube al millón de euros, ¿y cuál es la respuesta de los señores Moreno Bonilla, Bendodo y De la Torre? «Hasta que no se elimine del todo no nos sentamos a hablar de plusvalías». Es decir, si traducimos este mensaje, lo que dice la derecha malagueña es: hasta que no se deje de cobrar impuestos a los millonarios de Andalucía no dejarán de ahogar a los malagueños cuando heredan. El mensaje es duro, pero no tiene otra interpretación.

Han pasado ya varias semanas desde que el debate estuviera activo en los medios de comunicación y las redes sociales, sin embargo, en la calle la cuestión está muy viva. No hay día que no reciba mensajes de ciudadanos que han vivido este drama, que ponen rostro a la situación que describíamos, que lamentan que Ciudadanos y Partido Popular no hayan puesto frenos a esta situación. Los hay que ya han pagado plusvalías y esperan que sus casos sean revisados, y otros que, sabedores que más tarde o más temprano lo pagarán, evalúan si mejor vender en vida lo que el día de mañana les puede salir caro.

No hay que obviar las estadísticas en estos casos, decíamos que las ayudas sólo llegaban al 5%, este es un hecho cierto y comprobado. Ahora bien, también sabemos que hay cientos de malagueños que han acudido a las oficinas de Gestrisam a declararse insolventes ante la imposibilidad de hacer frente al pago de estos impuestos. Desde el año 2016 van más de 700 malagueños en esta situación. Pero los casos más dramáticos se quedan fuera de estas estadísticas, el de quienes ante la imposibilidad económica deciden renunciar a la herencia de la que no podrán hacer frente al pago de las plusvalías municipales. Ellos también son cientos, he conocido algunos de sus casos, la mayoría rehúyen a hablar en público.

Como sociedad, estaríamos fallando a la hora de hacer pagar tributos a la ciudadanía a sabiendas de que la exigencia fiscal a la que sometemos al contribuyente es insostenible. Esta es la raíz de la cuestión. Los impuestos son necesarios, pero sólo son justos cuando se aplican con criterios de equidad y progresividad. En esto falla nuestro Ayuntamiento y sus políticas neoliberales. Probablemente fallen muchos otros consistorios, pero como portavoz y concejal en el Ayuntamiento de Málaga me debo a mis vecinos, a hacer mías sus reivindicaciones, a servirles y protegerles, y lamentablemente este concepto hace tiempo que se perdió. Insto desde estas líneas nuevamente a los señores De la Torre, Bendodo y Moreno Bonilla a que sean valientes, den un paso adelante y acaben con el expolio de las plusvalías por herencia en Málaga. A que demuestren que los malagueños de a pie también merecen de sus esfuerzos.

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