Plegarias atendidas

FRANCISCO APAOLAZA

Hay que admitir que si uno por la calle y se ve venir de frente a Junqueras, Puigdemont y Turull no los va a confundir con los últimos ganadores del Nobel. En cambio, Trapero es bello, seco, duro e inteligente, pertinaz como un tejón melero. Es un Bond tocado por la tramontana. Puigdemont habla desde la tribuna del Parlament y creo que nunca alguien menos dotado ambicionó tanto, aunque si lo pienso bien, he de admitir que sí. KRLS se ha dado cuenta, tarde, de que ya no tiene edad para las raves políticas de la CUP. Al caer en la cuenta este martes de su propia finitud -eso es madurar-, a KRLS le ha caído un peso enorme en los hombros. Parece desmejorado. Se me aparece rodeado de la cotidianidad extraña que la televisión otorga a los precipicios históricos como este del Asunto. Se expresa como si no hubiera otra vía que el vacío. Yo creo que en este laberinto del que ni Cataluña ni el resto de España (ni de Europa) pueden ya escapar, no nos ha metido otra persona que él mismo.

La política es el escenario en el que cualquier torpeza puede mutar en genialidad. Se juega el Roland Garros de los mancos. Saque de KRLS. Una bola de relato con efecto: la república de Schödinger, que inventó un gato que a la vez estaba vivo y muerto. Una cosa buena va a tener este asunto: que la gente le aprenda a poner las diéresis a Erwin Schrödinger y Jürgen Habermas. KRLS suspende la declaración de independencia por su voluntad de diálogo, no porque Cataluña, sin hacienda, sin dinero, sin fronteras, sin contexto, sin mayoría social, sin el apoyo exterior, no pueda emprender un camino tan descabellado que en él solo creen los locos y los sacerdotes de la raza. Cataluña no fue ayer independiente porque no lo puede ser. Tampoco va a ser un país unido.

KRLS había imaginado que el martes sería el día de su fiesta absoluta y en realidad estaba entreabriendo las puertas del infierno. Ya lo dijo Santa Teresa: «Se derraman más lágrimas sobre las promesas atendidas que sobre las no atendidas». Esto es para todos. La oración equivocada no sabe de bandos. Todos los que de manera más o menos confesa sueñan húmedamente con un presidente encarcelado, un pueblo humillado de una vez por todas, las botas sobre las banderas, las palizas, los tanques en las calles y los sables en el Parlament, se arrepentirán de sus plegarias. Dios no quiera que se las atienda. Cuidado con lo que desean. España se empieza a construir aquí. Hoy.

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