Los pies en el subsuelo

La huelga de taxis rompe las vacaciones en el mejor momento

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Ayer se celebró la Asunción, diferente de la Ascensión, aunque ambas significan una subida a los cielos, de María la primera, ayudada por Jesús, y de Jesús la segunda, sin ayuda. El día de la Asunción es fiesta en casi toda España y marca las vacaciones. De hecho, las vacaciones ideales son una suerte de asunción, una desconexión del suelo que pisamos, de la normalidad. Sin embargo la fuerza de la gravedad, que explica la caída de los cuerpos al suelo, a menudo se manifiesta con especial virulencia durante estos días volátiles. Curiosamente sobre la causa de la caída de los objetos al suelo teorizó Newton mientras dormía la siesta, que también supone una asunción gloriosa. No es el momento de ocuparse de qué hacía todo un señor como Newton durmiendo la siesta bajo un manzano. Muchos Muñoz celebran su particular asunción, una subida a los cielos, a ciertos cielos, con ayuda pero no necesariamente de dioses. Ángeles Muñoz (el nombre acompaña a la subida) va a recuperar la alcaldía de Marbella, hasta ahora en manos del PSOE, el cual obtuvo menos votos pero pactó con OSP, que ahora pacta con el PP. También Muñoz, pero otro Muñoz, va a hacerse con la alcaldía de Estepa tras una moción de censura del PSOE, partido de Muñoz, apoyada por el PP. Rajoy Brey no se plantea volver al poder porque ya lo ostenta, aunque deja entrever que podría quedarse, a pesar del compromiso de no estar más de dos legislaturas, compromiso que le recuerda Rivera, desde la orillla.

La asunción que supone las vacaciones suele ir acompañada de la ascensión del avión, aunque al llegar a nuestro destino desciende. A veces desciende tanto que uno llega por ejemplo a Málaga de madrugada y los taxistas están en huelga, topándose entonces con el subsuelo de la ciudad que en realidad no nos importa más que como escenario de nuestra estancia en el limbo, las vacaciones, fastidiadas. En El Prat otra huelga interrumpió la primera subida, pero ahora la Guardia Civil, que por cierto se opuso a la privatización de la seguridad en aeropuertos, está controlando dicha seguridad. De momento la Guardia Civil no se plantea conducir los taxis de Málaga, en huelga por la irrupción de 35 coches de una empresa legal pero que tributa poco, como Amazon, que imagino que no usarán los taxistas por eso de la coherencia. Entre los cientos de taxistas sólo hacen falta tres chulos y cuatro palmeros para ponerse la ciudad en contra, a base de guantazos a conductores de la competencia, cuya empresa tributará poco pero ellos se buscan las habichuelas, como el vecino que alquila su apartamento, algo que ningún taxista hará. La huelga ha dejado a familias con niños toda la noche en el aeropuerto, pero dicen los taxistas que no volverá a pasar con los servicios mínimos. Hacen falta controladores serios que eviten colisiones entre los derechos de los que ascienden y quienes descienden. Está bien que sepamos las diferencias de un taxista y un conductor de una empresa como Cabify, ¿pero debemos enterarnos de esta manera?

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