¿Pésima administración y excesivos gastos?

Las Cosas de Cañete

Ventas y más ventas. Y al final, que si no hay un duro, que si el tope salarial se supera, que si... Mientras, a Dely Valdés, un lujo para el Málaga, lo echan y con poco estilo

PACO CAÑETE

El compro, vendo y cambio del Málaga es de lo más curioso. Vende mucho, todo lo que puede, para hacer caja y poder pagar los monumentales gastos que tiene, aparte de la plantilla. Se han marchado dos pesos pesados, indiscutibles y necesarios en el equipo: Camacho y Sandro. Recemos para que no salga alguno más. Pueden decir que el Sevilla, por ejemplo, todas las temporadas traspasa a varios de sus mejores elementos. Cierto, pero en el Sánchez Pizjuan gastan dinero a la hora de fichar. Este verano han pagado 20 millones de euros por un jugador. ¿Y aquí? Usted dirá. Se coge lo que no funciona en otro club, jugadores con la baja en el bolsillo o llegan profesionales a préstamo. Y cuando se compran los derechos, cuando se paga el fichaje, ¿para qué decir?... Ahí están Michael Santos y Thigadouini, por los que se tasaron en 4 y 2 millones de euros. Ahí están. Les sobran a Míchel y en el club no saben lo que van a hacer.

Se integraron al equipo Roberto, Adrián, Baysse y Borja Bastón. De momento, cuatro. Continúan, pero el entrenador no cuenta con ellos: Cifu, Santos, Koné, Thigadouini, Míkel, Chory y Peñaranda. Siete. Y diez han causado baja en la plantilla del año pasado: Boyko, Kameni, Demichelis, Weligton, Camacho, Duda, José Rodríguez, Kuzmanovic, Charles y Sandro. El Málaga ingresa 19 millones de euros, más 2 posibles por las ventas, mientras se ha gastado uno solo. Además llegan los millones que aporta la tele. Así y todo, al final de la próxima temporada, más de lo mismo. No hay un duro, que si el tope de la Liga se supera, que si… Los números no mienten. Y lo peor es que todavía no se ha liquidado el plan concursal de hace años, de la etapa de Fernando Sanz al frente del club. ¿Pésima administración y excesivos gastos? Es una simple pregunta.

Un amigo común me comentaba hace un par de días que han despedido a Dely Valdés. Meses atrás, el técnico panameño-español se había hecho cargo del juvenil de División de Honor, al que clasificó campeón. Lo peor, me dijeron, el poco estilo, mal modo y peor forma como le anunciaron el cese. Por lo apreciado, aguardaron a que se marchara de vacaciones a Panamá para transmitírselo vía telefónica. Hubo más y peor. A modo de justificación, el responsable del fútbol-base le presentó una desafortunada excusa: «Es que vamos a contar con un técnico de la casa». Dely, a día de hoy, es un lujo en cualquier función técnica entre nosotros. Por los años que lleva, por el apego a la tierra, por su identificación con todo lo que suene a Málaga. Lo consideramos un buen adoptado y adaptado. Eligió Alhaurín de la Torre para residir. Nombrado el mejor deportista de Panamá del siglo XX. Jugador de aquella selección, a la que también ha dirigido y casi clasifica para el Mundial. En la historia del Málaga, su máximo goleador. Señor y deportista dentro y fuera de los terrenos de juego. De ídolo a maestro cercano de los aprendices de futbolista. Lo malo es que en nuestro club representativo, en la llamada Academia, ‘de la casa’ hay pocos. De cualquier manera, que negocien, comparen y vean si encuentran el perfil de un técnico que le pueda hacer sombra a Dely Valdés, querido y admirado ‘boquerón’.

El llamado jugador número 12 es el titular más merecido y seguro en La Rosaleda. A pesar de los repetidos golpes de timón que da el equipo directivo, los seguidores malaguistas son fieles, seguros, leales y sinceros. Aprecian, estiman y quieren a su club. Es una afición joven y ya van por 22.000 abonados antes de conocer el equipo para la temporada. Es como quien va al cine y saca la entrada sin saber la película que proyectan. En este verano, con limitados alicientes, va camino de igualar los mejores registros. Por todo, a nuestro jugador número 12, la máxima nota. Otra vez. Enhorabuena.

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