La pela es la pela

Susana Díaz. :: E. P.
Andalucía en el Diecisiete

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El acuerdo esta semana firmado por PSOE y Ciudadanos para casi suprimir el impuesto de Sucesiones en Andalucía sirve de pistoletazo de salida a la larga campaña que se vislumbra hasta las elecciones autonómicas de 2019. Todos los previsibles candidatos han empezado a moverse con ese horizonte. En el caso de Susana Díaz el acuerdo es un nuevo movimiento con el que quiere demostrar que está centrada en Andalucía y dispuesta a defender su fortín por tierra, mar y aire llevando la batuta política como en sus primeros tiempos de presidenta. Para ello necesita un Presupuesto que garantice inyecciones de dinero a las políticas que fueron blasones socialistas, ahora cascarillados: la sanidad y educación públicas, cuya gestión por la Junta nunca había sido tan criticada y contestada en las calles.

Díaz ha hecho uso de su pragmatismo muchas veces, aunque nunca como hasta ahora con el impuesto de Sucesiones. Ya en su discurso de investidura se mostró dispuesta a armonizar este tributo como guiño al PP cuando buscaba que facilitara su investidura para formar gobierno, pero siempre respondió a la tradición del PSOE de no rebajar los impuestos a las clases medias altas y defender una fiscalidad progresiva.

Esta era la hoja de ruta firmada con Ciudadanos en el pacto de investidura. Este año tocaba reducir 1,5 puntos el impuesto a las rentas medias y bajas. Ese era el guión de Juan Marín hasta la reunión con el PSOE en junio. Cambió la letra y empezó a presionar con la bonificación de las herencias de hasta un millón de euros.

Díaz ha hecho uso de su pragmatismo en el acuerdo con C's sobre Sucesiones

Sea como fuera la trastienda de las conversaciones de C's con el PSOE estos tres meses, el acuerdo el pasado miércoles ha dejado al PP sin su magnífica arma de propaganda en televisiones y redes sociales por haberse adelantado con olfato político a una demanda social, la de acabar con un tributo injusto en muchas herencias envenenadas.

La operación ha desmontado en parte la estrategia de Juanma Moreno. El PP ha querido seguir tirando del hilo sin aceptar que Díaz le ha desbaratado el ovillo y le ha regalado a Albert Rivera su campaña cara a las autonómicas, la del partido que más ha conseguido bajar los impuestos en Andalucía.

Pocos del PSOE andaluz ha sacado pecho y menos la consejera de Hacienda, la más reacia a aceptar la exención a los que hereden hasta un millón de euros. No tanto por ingresar menos, sino por el carácter ideológico que entraña y por haber sido la voz de la Junta en la campaña de que en Andalucía solo pagan los ricos. La cuenta de Twitter de María Jesús Montero, muy activa en otros asuntos, enmudeció el día de la firma. Ni una sola mención a que el Presupuesto tiene ya vía libre.

Tampoco habla la consejera de la campaña iniciada por el PSOE y otros consejeros de Susana Díaz para vender las medallas que sí quiere colgarse la presidenta con la firma de Ciudadanos: 465 millones de euros más para sanidad; 198 millones a la renta de inserción social, 250 millones para una vuelta de calcetín a la enseñanza y 30 millones para abrir paso a una universidad gratuita. Millones de euros para frenar la movilización del PP en redes sociales recogiendo, como con el impuesto, historias vivas del malestar con la gestión del SAS o las caracolas en colegios. Esa peculiar micropolítica de Moreno de con el grano a grano se llena el granero de votos.

En cuanto a Podemos e IU, estos han optado por erosionar a la socialista trufando el conflicto catalán con el pacto de sucesiones. El objetivo es retratarla como una política de derechas, al lado de Rajoy y Rivera, que quita impuestos a los ricos y está en contra del referéndum y por la unidad de España. Con ello intentan regar la división en el PSOE, que siga viva la discordia entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Pero también Ciudadanos aprovecha la grave crisis de Cataluña para lo mismo, para ahondar en la quiebra del PSOE de Pedro Sánchez. De esta forma coloca a Susana Díaz en un serio aprieto con una proposición no de ley que se votará el jueves y en la que insta a la Junta a respaldar al Gobierno en la defensa del Estado de Derecho en Cataluña. Algo con lo que Díaz está de acuerdo, pero es la misma PNL que los socialistas votaron en contra en el Congreso por orden del secretario general.

¿Qué votará Díaz? Si vota a favor con el PP y C's deja claras sus diferencias con Sánchez, que ayer dio un nuevo giro apostando por el diálogo como Pablo Iglesias. Si lo hace en contra se sitúa junto a Podemos, cuya coordinadora, Teresa Rodríguez, es de las más radicales de esta formación en defensa de la legalidad de la consulta del 1 de octubre. Ayer mismo firmó un manifiesto a favor del referéndum junto a dirigentes de Bildu, del entorno de la CUP y del BNG gallego.

Todas estas pullas no serán más que humo una vez que Susana Díaz saque adelante un Presupuesto con más de 33.000 millones de euros. Como el dicho de los catalanes, la pela es la pela.

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