La pela es la pela

Plantear que los políticos paguen por el referéndum es más efectivo que enviar tanques a Cataluña

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

El independentismo catalán celebró ayer su tradicional romería del 11-S mientras que en el resto del mundo contempla atónito un proceso que cada vez presenta mayores dosis de salvajismo institucional. Sus responsables no titubean a la hora de plantar cara al Estado de Derecho. Las plataformas de manipulación trabajan a todo trapo. El baile de cifras sobre la asistencia a esta Diada, que además tiene la fecha mal puesta, es otro ejemplo de desesperación ante la evidencia. El independentismo catalán tiene menos apoyo del que nos quieren hacer creer, pero ese soporte sería aún menor si no hubiera de por medio un elemento capital: el dinero. Ese es uno de los principales motivos por el que parte de la burguesía catalana se declara soberanista, y por eso la derecha catalanista, juntos por el tres por ciento, lanzó aquel eslogan de 'España nos roba' para atentar contra otros principios básicos en la democracia, como los de solidaridad y de igualdad, pasando de puntillas por esa otra gran falacia que señala que Cataluña sería más rica sin España, cuando en realidad solo vivirían mejor los que ahora viven bien.

Ante todo esto, lo mejor que se puede hacer como siempre es tirar de la legalidad. Las penas de cárcel, que podrían llegar a suponer condenas de hasta 15 años de encierro por prevaricación, desobediencia o sedición, no es lo único a lo que se enfrentan. El Tribunal de Cuentas contempla una medida inteligente, justa y especialmente efectiva en el paradigma de lo catalán que consiste en que los promotores de un ilícito referéndum tengan que hacer frente a esos gastos con su propio dinero. Un consejero de esta comunidad ha sido el primero en sincerarse: «Podría aguantar tener que ir a prisión, pero no que me toquen el patrimonio». Son unos patriotas, pero hasta cierto punto.

Los miembros del Tribunal de Cuentas ya han insinuado que Artur Mar y otros cargos y funcionarios del gobierno catalán que colaboraron en la esperpéntica consulta de 2014 podrían tener que desembolsar la friolera de 5,1 millones de euros. En una entrevista reciente en la televisión catalana, Mas confesó que eso le dejaría sin ahorros, y pidió la colaboración de, por lo menos, los dos millones de personas que votaron 'sí': «Solo con que esas personas hagan una pequeña aportación, el tema está resuelto». Las similitudes en este caso literales con aquellas míticas declaraciones de Lola Flores pidiendo que cada español diera una peseta para subvencionar su deuda con Hacienda convirtieron en 'trendic topic' nacional a Artur Mas, transformado en el faraón del independentismo. Habrá quien quiera poner una hucha al lado de las urnas. La pela es la pela, y la intención del Tribunal es que las diligencias estén listas antes de la fecha de este imaginario referéndum. Hacer que estos políticos paguen por la pesadilla secesionista será mucho más efectivo que enviar tanques a Cataluña.

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