Todo por la pasta

El rayo verde

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

Es verdad que el debate sobre la financiación autonómica es esencialmente político. Aunque se revista de la pesada jerga economicista, de lo que se trata en realidad es de lo más importante: la sanidad que vamos a tener, la escuela en la que se educarán nuestros hijos, el cuidado de nuestros mayores y dependientes, las inversiones de que nos beneficiaremos nosotros y nuestras empresas, la riqueza de nuestra tierra y hasta la manera de reducir la pobreza y la desigualdad y de escalar posiciones en el ranking ese tan incómodo de Eurostat, donde siempre salimos fatal. Más vale tenerlo presente, porque nos va a tocar oir hablar mucho de esto.

Es también evidente que a la comunidad le interesa tener cuantos más recursos mejor, sobre todo porque la situación de partida es que nos están dando menos de lo que nos corresponde y que eso nos empobrece. Ningún partido puede estar en contra de estas premisas.

Ahora veremos cómo lo hacen para apoyar los intereses generales sin que parezca que entregan la cuchara. Desde el PSOE y la Junta se insiste en que es una cuestión de Andalucía y no de partido, que ellos no van a consultar a Ferraz, pero el PP ha levantado la empalizada de que esto hay que hablarlo en Madrid, entre sus mayores.

Entonces unos se enredan a señalar las diferencias entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, que por cierto dijo en Sevilla que son las comunidades las que deben negociar, no los partidos, y los otros creen que Rajoy, con una legislatura en los 'minutos de la basura' está ávido por mostrar algún campo de consenso con alguien, como sea, y por eso señala la financiación.

Luego está el cálculo de los tiempos. Cuando Susana Díaz puso en marcha esta operación política de la postura única de Andalucía para plantar como fortaleza en la mesa de negociación, contaba con que a finales de 2017 se habría comenzado a abordar. Estamos en febrero del 18 y ni está ni se espera a la oferta del Gobierno. Cunde la idea de que Rajoy/Montoro dejarán pasar el año manteniendo el status actual, que exprime a corporaciones locales y autonomías, cumplirá ante Bruselas para salir del procedimiento de déficit excesivo y llegará a la convocatoria de las próximas generales con dinero en las arcas para poder ofrecer una rebaja de impuestos. Sin importarles que entre tanto las regiones, prestadoras de los principales servicios, estén a la quinta pregunta. Habrá que ver cómo la Junta logra mantener la tensión ante este tema tan farragoso a lo largo de los meses, sin rodar en el vacío del quietismo 'marianista'. Habrá movidas (cartas de comunidades al CPFF, nueva ronda de reuniones) para que no decaiga, porque cada día que pasa es dinero que se pierde.

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