El eje del paro

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

Juanma Moreno, presidente del PP andaluz, ha elegido como el principal argumento de su campaña el abultado paro de la comunidad, una lacra que se resiste a desaparecer por más que mejoren las expectativas. Cuando la pasada semana inició formalmente su pre-pre-precampaña, para cuando quiera que sean las elecciones autonómicas, acababa de conocerse el dato total del desempleo registrado de 2017, que significaba que la presidenta andaluza, Susana Díaz, no había logrado cumplir su promesa de acabar el año por debajo de los 800.000 parados, pues el listón se quedó en 835.364 personas sin curro.

El eje del empleo debería ser clave en la política andaluza, ahora y siempre, como lo puede ser en estos momentos lo territorial en la clave nacional, o como la vieja/nueva política, en la que estábamos antes de ayer aunque parece que ha pasado un lustro. Sin embargo, nunca ha funcionado y eso que es un problema crucial e indiscutible. ¿Qué pasa? Por una parte, hay escepticismo acerca de las soluciones políticas. La promesa aquella de Felipe González, en sus primeras elecciones generales, de los 'ochocientosmilpuestosdetrabajo' mató, por hiperbólica y fallida, la credibilidad de cualquier compromiso futuro. Luego han venido millares de planes de nombre rimbombante y resultados escuetos. Por otra, la guerra de números, entre cifras EPA y cifras INEM, entre tasas complejas y de distinto calado, -la afiliación, la población activa, la población ocupada, etc etc- igual que la 'peleíta', que diría Chamizo, de méritos y culpas entre administraciones, según sean buenos o malos los datos, es como estrategia del calamar, lanzar tinta para dificultar la visión, que quizás a todos interesa. Incluso, hemos de confesar, por una razón profunda de insolidaridad y por la impresión de que, con tanta economía sumergida nada es lo que parece.

El guión de Moreno, «en Andalucía pasan los años pero el paro se queda», no está exento de razón. Su trabajo es precisamente ese, poner el foco y la crítica en lo esencial. La presidenta de la Junta no tiene tampoco otra tarea más importante que fomentar el empleo porque la cifra, aunque queda en la EPA de ayer por debajo del millón de personas, aún es inasumible. El diferencial andaluz respecto a la media española se mantiene y resulta vergonzante, si se contrasta con tanto discurso esperanzador, tantas expectativas alentadoras. Es más, esa cierta 'grandeur' que Díaz quiere crear entorno a la idea de Andalucía, que no está nada mal, no tendrá cimientos si no es en una situación económica más boyante, que no puede partir de otra cosa que de un buen dato de empleo.

El asunto, en fin, merecería convertirse en una 'cuestión de país' (andaluz), más que en un ariete partidario.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos