Orgullo de tierra

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

La Semana Santa ha tenido una semana de vísperas como pocas veces antes se recuerda en la historia de esta Málaga de nuestros amores. El lleno que se prevé en estos días de procesiones y vacaciones es espectacular, y encontrar una mesa libre en cualquier restaurante del centro para mañana o para cualquier noche es casi misión imposible. Todo va a estar lleno. Todo va a estar 'hasta arriba', incluidos los precios, porque más de uno (haciéndose un flaco favor, que no lo dude) querrá hacer su peculiar 'agosto' aunque estemos en marzo. Las vísperas nos anuncian un 'no hay localidades' porque los traslados han tenido, pese a la inclemencia de un tiempo que nos ha brindado un final de invierno como pocos se recuerdan también, una masiva asistencia de público, ello unido a todo el movimiento que generó la prueba de maratón del pasado domingo, con cientos de participantes y de familiares de los mismos venidos de otras ciudades, y también lo que ha significado de promoción (y va a suponer a partir de abril, cuando llegue a las televisiones de tres cuartas partes del mundo en casi medio centenar de idiomas) para Málaga y el estilo de vida que habita en esta ciudad gracias al 'Genius' Banderas interpretando a Picasso para la serie de National Geographic. Estamos necesitados de cosas como la acontecida, el estreno mundial de esta producción, para que nos demos cuenta de lo mucho que tenemos. Estoy de acuerdo con las declaraciones realizadas por el alcalde hace unas semanas en SUR, cuando decía que muchas veces los malagueños no nos damos cuenta de lo que tenemos, no lo valoramos en su justa medida. Por eso tenemos que darnos cuenta de lo que ha cambiado Málaga en los últimos años, y lo que tiene ahora como atractivo internacional, que la ha situado entre los puestos más destacados en cuanto a números del turismo de ciudad en Europa. Pero no sólo hay que hablar de turistas, sino también de la calidad de vida de la que disfrutamos. Tenemos lo que nos merecemos, que no voy a decir lo que otros, pero no nos damos cuenta de ello y eso muchas veces es un problema. Por eso cuando llega gente como Banderas y nos rememora lo que fue Picasso, y nos dice quién fue en el mundo, entonces, la autoestima nos bulle y casi nos sale por las orejas. Y eso es bueno. O como cuando vemos esa obra de arte que va a causar sensación en la calle como el trono de la Virgen de la Paloma. O lo que significa que el pintor del Vaticano y el más cotizado a nivel de pintura religiosa en el mundo sea un joven malagueño que apenas ha llegado a los 40 años llamado Raúl Berzosa. Somos tierra de muchos valores, y eso se transmite a sus hijos. Hijos ilustres que se encargan de darnos la publicidad que otras anhelarían como fuera, pero claro, encima los hay que si se dan cuenta quieren joder la marrana, y si no se dan cuenta, que puede ser, es seguro que suspenderían el examen para llegar a la dudosa categoría de 'majareta'. 70 periodistas de numerosos países han venido a Málaga y disfrutan de esta ciudad en estos días de la mano de Banderas y de Picasso, o de Picasso y de Banderas, que en esta ocasión tanto monta. Orgullo de conciudadanos, orgullo de malagueños. Orgullo de Málaga.

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