La rotonda

Una oportunidad

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

El ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, presentó el pasado sábado en Marbella la primera fase del estudio de viabilidad para la conexión ferroviaria de la ciudad y su intervención ha caído en un terreno sembrado de escepticismo. No cabía esperar otra cosa. El proyecto del tren a Marbella y Estepona lleva ya demasiado tiempo sin superar la fase de promesa, y los pasos que se han dado están todavía lejos de romper la barrera del descreimiento.

Han pasado ya casi cinco años desde que la entonces titular de Fomento, Ana Pastor, anunció que se encargaría un estudio de viabilidad y en todo este tiempo no se ha avanzado gran cosa. El trabajo realizado en el Ministerio desde mayo de 2013 hasta ahora sólo ha analizado cinco posibles trazados para descartar tres y sacar a información pública los dos restantes. Muy poco para cinco años. La conexión ferroviaria de la Costa del Sol no ha llegado aún a esa fase en la que un proyecto deja de estar en el limbo de las buenas intenciones para traducirse en concreción en los Presupuestos Generales del Estado.

Es verdad que cuando el Gobierno anunció que daría un impulso al proyecto, lo hizo tomando el relevo de la Junta de Andalucía, que llevaba desde el año 2000 superponiendo una promesa incumplida sobre otra. Pero tampoco deja de ser verdad que desde entonces se ha avanzado muy lentamente.

La visita del ministro De la Serna el pasado sábado a Marbella estuvo precedida de la celebración de las jornadas organizadas por la Junta de Andalucía para la presentación del POT de la Costa del Sol en las que se supo que el documento inicial no reservaba suelo para el AVE y reducía las propuestas de movilidad a poner en marcha un metro ligero sobre la actual autovía, mejorar las carreteras y liberar el peaje. Esa omisión, que podría inscribirse en la incomprensión, en el mejor de los casos, que marca la relación del Gobierno andaluz con la Costa del Sol en general y con Marbella en particular, abrió una ventana de oportunidad política al Partido Popular que las explicaciones tardías del consejero de Medio Ambiente no alcanzaron a cerrar.

La premura con que fue organizada la visita del ministro, la inconcreción sobre el proyecto que el estudio presentado todavía supone y la movilización electoral a la que están abocados los miembros del Ejecutivo desde que las encuestas comenzaron a lanzarles mensajes inquietantes permiten inducir a pensar que una situación y otra han estado relacionadas.

Sin embargo, todo esto ha servido para que el aislamiento de Marbella de la red ferroviaria haya vuelto a saltar a la agenda pública. Y esa sí es una oportunidad que no se debería dejar pasar.

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