A cada uno lo suyo

¿Y el 2-O?

Diálogo, todo el del mundo el lunes, pero de forma civilizada

PEDRO MORENO BRENES

Cuando usted tenga delante esta columna, querido lector, en mayor o menor medida casi todos andaremos pendiente de lo que pase hoy en Cataluña. Hago votos, aunque resulte paradójico, para que no se vote. No me molesta que la gente acuda a las urnas, al contrario, aunque suene cursi, me gusta el slogan de que el día de los comicios es el día de la democracia, pero actuar contra la ley en un estado democrático (en una dictadura la cosa cambia), es el aullido de la selva política, donde seguro que gana el más bestia, y no el que tenga más apoyo y argumentos. En todo caso espero de corazón que la violencia esté ausente de ese querido trozo de nuestra España y las fuerzas de seguridad logren, con equilibrio, mesura y firmeza, que se respete las resoluciones del TC y de los tribunales ordinarios, y que salvo anécdotas, nada grave pase. ¿Pero, y el 2-O?

No tengo el diploma de adivino, pero no es temerario pensar que el lunes todos hayan ganado. La Ley 19/2017 prevé (art. 9) que el referéndum «...se celebrarà el diumenge dia 1 d'octubre de 2017, d'acord amb el Decret de Convocatòria» y la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República, establece que todo este proceso de separación de España arrancaría en caso de que el «referéndum sobre la independencia de Catalunya» anunciado para hoy fuera favorable a la opción independentista. No tengo dudas de que el referéndum, en cuanto acto colectivo con eficacia jurídica no se celebrará este domingo, ya que está expresamente prohibido y suspendidas por el TC las dos leyes mencionadas, pero algo harán, de facto, con el máximo de repercusión mediática que puedan.

Es muy probable que el sector más radical del independentismo considere que el supuesto de hecho para la entrada en vigor de la Ley de Transitoriedad se ha producido, y en consecuencia, pretendan iniciar el disparatado proceso de constituir un estado propio, desplazando al derecho y a las instituciones de la Nación en Cataluña (apropiación de recursos humanos, económicos y materiales de la administración del Estado, desmantelamiento de la planta judicial, amnistía para todas las responsabilidades derivadas del proceso independentista...). Tampoco hay que descartar que se produzca una fractura en ese bloque, ya que es probable que entre las autoridades de la Generalitat, algunos no tengan una especial predilección por adquirir la condición de procesados y condenados por sedición y otros tipos penales. En todo caso, si se adoptan todas o algunas de las medidas de 'desconexión', no queda otra que aplicar el art 155 de la CE, tal como les conté en otra columna; por otra parte, en mi opinión no resultaría aplicable la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional.

Y diálogo, todo el del mundo el lunes, pero de forma civilizada. Que se dejen la piel en ofrecer argumentos al resto de los españoles, vía Cortes Generales, de que es bueno reformar la CE para separar a Cataluña de España. Quien sabe, lo mismo nos convencen.

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