La ocultación

El intento de censura a Eugenio Chicano es un atentado contra el patrimonio y una torpe falta de respeto

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La Iglesia Católica ha sido de toda la vida una institución que ha promovido y custodiado incontables obras de arte a lo largo de su historia pero esa inercia no ha parecido tener mucha fuerza en El Bulto de la actualidad. Allí, el sacerdote responsable de la parroquia del Santo Ángel ha retirado y ocultado dos obras del pintor Eugenio Chicano por no inspirar a la devoción. Como era de esperar, muchos vecinos, feligreses, expertos y artistas se han posicionado en contra de esta decisión con un argumento simple y sólido: Eugenio Chicano es un pintor malagueño clave en la irrupción de la modernidad a esta bendita ciudad, y sus aportaciones al patrimonio religioso y cofrade malagueños han sido y serán siendo estudiadas y admiradas por los creyentes. El señor párroco, sin embargo, ni siquiera pasará a la historia por este intento de censura tan cutre.

Esta decisión personal del sacerdote supone un atentado contra el patrimonio orquestado desde la más caprichosa arbitrariedad, y constituye una falta de respeto amplificada por una torpe confusión respecto a lo que es propio y lo que es común. También parece un caso de cabezonería y del histórico empeño en ciertos sectores del catolicismo en meterse donde no se tienen que meter. En su última misa, según recogió este periódico, el párroco ofreció un discurso para justificar su decisión, no exento de lindezas: «La sociedad manipulada por el diablo impone unos modos o estilos que son los políticamente correctos, pero nosotros no estamos manipulados por el diablo y queremos manifestar el amor de Dios a través de la belleza». ¿Está diciendo el sacerdote que la corrección política está redactada al dictado por el mismísimo Satanás? Y la belleza, ¿es lo que sólo a él le parezca bonito?

Eugenio Chicano creó con el apoyo de los feligreses y de los vecinos hace cincuenta años ese obra de arte que ahora tanto le fastidia. Las terribles columnas de climatizadores que tapan el mural de la parroquia no le molestan sin embargo a este sacerdote; será que considera la irrupción del aire acondicionado como un especie de advenimiento divino en la lucha contra el calor infernal en los meses de verano y por lo tanto objeto de devoción. El cura, que en 2012 prohibió que el trono de la Virgen del Cautivo entrara en la iglesia de la Trinidad para asombro de los creyentes, también criticó que los templos se utilicen para «cuestiones culturales o sociales», que es justamente a lo que tendrán que dedicarse estos lugares si tienen la más mínima intención de seguir resultando útiles en el futuro. El Obispado de Málaga debe reaccionar de forma inmediata y poner orden en su rebaño. Nos habíamos tomado en serio su sensibilidad desde que en su casa se abrió el museo ARS Málaga que funciona muy bien y con unas exposiciones admirables, no siempre ligadas al arte sacro, como debe ser. Desde luego, si hay algo que no invite a la devoción católica son sucesos como éste.

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